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¿Ha valido la pena?

La previa del Congreso está debilitando a un PSOE-A que debe enfrentarse a las urnas en dos meses

el 21 ene 2012 / 23:48 h.

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Esa es la pregunta que ayer se hacían en voz alta algunos veteranos dirigentes del PSOE andaluz ante la virulencia de la pelea de Sevilla. "¿Ha valido la pena?". Comienza a ser un convencimiento generalizado que un Congreso Federal a menos de dos meses de las elecciones autonómicas del 25 de marzo ha sido un craso error. "Estamos jugando el partido en el campo equivocado", advertía un dirigente.

Era previsible que el PSOE andaluz no aguantara el tirón. Aún quedan rescoldos de la sucesión y diferencias entre la vieja guardia de Manuel Chaves y la nueva dirección de José Antonio Griñán. Además las derrotas en las municipales y las generales han dejado tocados muchos liderazgos provinciales. En Cádiz, Almería, Córdoba y Málaga el partido está dividido. En Jaén, Huelva y Granada resiste.
Y en Sevilla: "Lo de Sevilla no se lo esperaba nadie", aseguró alguien de la actual cúpula de Griñán.

La guerra ha sido incontrolable y encima el secretario general del PSOE-A y candidato decidió asumir el coste, generando mucho desconcierto y poniéndose por delante de su secretaria de Organización, Susana Díaz, con un pasado nada amable en su biografía como dirigente del PSOE sevillano. O conmigo o contra mí, dijo, exponiendo su liderazgo cuando, dicen los afines a Viera, "el hecho autonómico no estaba en cuestión". Recordó a aquel otro arranque que desató el congreso regional, cuando Griñán proclamó: "El líder del PSOE-A soy yo".

En esta batalla no ha habido guión previo. "Aquí a muchos les falta cochura", ironizó ayer un destacado socialista. Los acontecimientos se precipitaron hasta desembocar en un pulso entre Griñán y Viera que acabó bien pero que, según ambas partes, también podría haber terminado muy mal. ¿Alguien midió los riesgos?

Griñán salvó su liderazgo pero tras una negociación dramática que demostró que las fuerzas en el PSOE de Sevilla están muy divididas ante un próximo congreso provincial. Según los porcentajes que se arrojaron, Díaz tendría mayoría (algo más del 60%) para colocar al frente del PSOE sevillano a alguien de su confianza y esta federación podría seguir siendo uno de los grandes apoyos de la actual dirección de San Vicente. O no, advierten quienes se sitúan en su contra. Este movimiento ha servido para articular un frente unido, integrado por históricos y militantes que antes fueron feroces enemigos y ahora suman fuerzas frente a Díaz. Una derrota en las autonómicas terminaría, dicen, por darles el control.

La bronca del PSOE de Sevilla también ha destapado que la "neutralidad activa" de la ejecutiva regional de Griñán no existe. Activa, sí. Neutral, no. Desde San Vicente recalcaron como una victoria que el resultado final del derbi sevillano es de "34 Carme Chacón-21 Alfredo Pérez Rubalcaba". Si Griñán y Díaz se cuentan entre esos delegados, cabe inferir que ambos votarán a la socialista del PSC.

La catalana podría desde Sevilla desestabilizar la balanza andaluza, clave en el Congreso Federal, y capaz, a su vez, de determinar el resultado final. Sevilla puede ser fundamental en el Congreso de Sevilla, valga la redundancia. Los rubalcabistas solo contaban con que tenían que neutralizar el voto de Andalucía.

Los enemigos de Díaz aseguran que ella juega en clave personal, pensando en saltar con Chacón a la Secretaría de Organización del PSOE. Sus defensores lo desmienten y asegura que trabaja para Griñán y después de que él y su equipo decidieran apostar por la "renovación". En eso debería estar el PSOE-A, en que Javier Arenas no tenga mayoría absoluta.

"En lo que sí acertamos fue en convocar las elecciones el 25 de marzo porque si hubiéramos ido el 20 de noviembre ya estaríamos en la oposición", señala alguien próximo a Griñán que ve como un mal menor que se haya cruzado el Congreso. Quizás al líder del PSOE-A alguien al final le recuerde la famosa frase de Romanones: "Hay neutralidades que matan".

La balanza. Los socialistas andaluces están divididos entre los partidarios de Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón. Los rubalcabistas aseguran tener el 60% de los apoyos. Los chaconistas, curiosamente, aseguran tener el mismo porcentaje de respaldo. Ambos equipos dicen tener una ligera ventaja en Andalucía frente a su adversario. Son cálculos. El voto en el Congreso Federal de los 234 militantes que acudan es secreto.

Todavía puede influir en la balanza la posición que adopte la ejecutiva regional y el pronunciamiento que haga el secretario general. Hoy se celebra el último congreso provincial, el de Málaga.

El lunes hay ejecutiva regional en San Vicente. Desde ese momento, la hoja de ruta de Griñán marca hablar con los ocho secretarios provinciales y fijar un posicionamiento del PSOE andaluz. Aún no está claro qué va a ocurrir. Todo apunta a que tomará parte por Carme Chacón. La batalla de Sevilla ha destapado todas las cartas y también los socialistas de Cádiz denuncian duras “presiones” del regional a favor de la catalana. Mantenerse al margen no tendría mucho sentido. Pero todo cabe, avisan desde la dirección andaluza. Quizás Griñán opte por decir los pros y los contras de cada candidato. Su apuesta debe de ser la ganadora. Si su aspirante pierde puede restarle en las urnas.

El momento más tenso. El congresillo de Sevilla fue duro. Nada que ver con una cita de trámite. Uno de los momentos más tenso se vivió en el plenario, ante militantes y delegados, y tuvo como protagonistas al presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, y al alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano. El primero tomó la palabra como presidente del PSOE de Sevilla y no dudó en interpelar directamente al regidor.

Ambos habían mantenido los días previos un cruce de acusaciones a través de los medios muy subido de tono. Villalobos ese dirigió a Toscano, a bastante distancia en la sala, y según narraron los presentes lamentó que dijera que la Diputación era “un cortijo”. El alcalde farfulló una réplica y dicen algunos que oyeron recordarle que él mismo le colocó en su sillón. Hubo abucheos en la sala ante el tono. Quedaron en aclararlo fuera del plenario. No fue a más pero indica cómo estaba el ambiente.

Otro detalle: ¿es verdad que las negociaciones se detuvieron para decidir si Carmen Martínez Aguayo iba entre los delegados por delante de Alfonso Guerra?. Eso dicen. Ninguno de los dos figuran al final.

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