Hablan los galardonados

Los premiados con las Medallas y Placas de Honor de la provincia mostraron su alegría y satisfacción con el reconocimiento de sus paisanos.

el 23 may 2014 / 21:19 h.

Manuel Losada Villasante. «Estoy muy contento porque yo soy de pueblo y cuando yo vivía en Carmona no había colegio, estudié en unas cocinas, un patio y en la sacristía, y ahora hay un instituto con mi nombre. Tuve de profesora a la primera mujer licenciada en Química por la Universidad de Sevilla, Isabel Ovín, y a ella le debo poder estudiar el Bachiller y la carrera. Luego estuve años en el extranjero, pero volví. He dedicado mi vida a estudiar la luz y Carmona es una ciudad de luz». Paz y Bien. Para la presidenta de la asociación, Pepa Romero, lo más emocionante fue ver recoger el premio a dos de sus chicos, Teresa Barrios y Jesús Burgos, porque «si decimos que ellos sean los protagonistas, lo que queremos es que sean visibles». Teresa y Jesús viven actualmente en una vivienda tutelada de la asociación. «En Paz y Bien nunca me han mirado como que yo no podía, yo era muy temeroso y siempre han trabajado mis posibilidades», explica Jesús, que lleva toda su vida vinculado a Paz y Bien ya que llegó al centro de menores.  El Cid. «Estoy contento porque el mundo del toro este representado en estos premios, es un apoyo a la fiesta que en Sevilla siempre ha tenido tanto de la Diputación como de la Junta. Supone un reconocimiento a mi carrera, a la dedicación que he puesto toda mi vida al toro, sacrificando muchas veces a mi familia. Las corridas de toros son espectáculos populares y en muchos pueblos las fiestas van alrededor del toro. Creo que por lo menos en Sevilla la fiesta tiene futuro». Concha Ramírez. «Yo le dedico este premio a mis padres que sufrieron muchísimo y a Antonio Machado, al que mi padre vio en la frontera y el pobre lloraba de ver cómo se iba de España y se habían perdido todos los sueños de los españoles», explica la que es la última alumna de Machado aún viva, quien regresó a España en 1979 tras pasar su juventud en Francia y recordó que su marido, francés, «estaba enamorado de Sevilla». José López-Barneo. «Esta distinción por su cercanía la recibimos con una satisfacción especial. La ciencia es un bien global pero al hacerla en nuestra tierra tiene un valor trascendental ya que es un arma cargada de futuro que transforma las sociedades y las hace más ricas, libres y cultas. El IBIS es un producto genuino sevillano que está sirviendo de modelo para instituciones científicas en otros lugares».

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