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"Hace falta organización según el mérito y que la gente lo valore"

El matemático sevillano Francisco Gancedo es uno de los más reconocidos en el ámbito científico europeo, donde logró 1,1 millones para su proyecto de investigación.

el 31 dic 2014 / 09:00 h.

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El matemático sevillano Francisco Gancedo. / José Luis Montero El matemático sevillano Francisco Gancedo. / José Luis Montero Francisco Gancedo García (Sevilla, 1980) estuvo cuatro años viviendo junto a la Robie House, emblema de la arquitectura de Chicago (Estados Unidos) firmada por el prestigioso Frank Lloyd Wright. Pero en 2011, este matemático al que la única fórmula que se le resiste es aquella con la que conseguir que su Betis no le dé más disgustos, puso rumbo a España, donde aterrizó en el Instituto de Matemáticas de la Universidad de Sevilla. No sin pensárselo antes más de dos veces. «Este tipo de decisiones llevan mucho tiempo», reconoce al otro lado del teléfono Francisco que, pese a que a él le ha tocado el Gordo en forma de 1.100.000 euros para su proyecto de investigación de parte de la European Research Council, es consciente de las dificultades que están pasando los científicos españoles. «Al regresar me he encontrado con muchas sorpresas». La primera de ellas es que su contrato Ramón y Cajal –uno de los más competitivos del ámbito investigador– no es ya garantía de estabilidad. «Aunque el BOE dice que la Universidad tiene un compromiso de estabilización a los cinco años de terminar el contrato, lo cierto es que eso no es así. En el caso de la Universidad de Sevilla los contratos se están prorrogando dos años». «Haces un esfuerzo por volver y el compromiso de estabilidad parece que no se cumple», sentencia. La pregunta es obligada: ¿estabilidad es igual a trabajo para toda la vida, igual a la tan traída y llevada endogamia? Llegados a este punto, Francisco tira de currículum, es decir, de su experiencia en el sistema universitario que medio mundo considera la panacea. «En Estado Unidos se premia a los departamentos buenos, a aquellos investigadores que son capaces de captar recursos. Es un sistema competitivo tras el que se le ofrece a esos investigadores cierta estabilidad. Yo creía que esto es lo que me ofrecía la Ramón y Cajal». En resumen: la estabilidad –es decir, contrato fijo, que no endogamia– es necesaria para poder tener una investigación de calidad. «De otra forma seguirá habiendo fuga de cerebros, pues es lo que ofrecen universidades de prestigio en el extrangero», apostilla. Francisco Gancedo trabaja en el Departamento de Análisis de la Facultad de Matemáticas y ha centrado sus trabajos en la mecánica de fluidos. ¿Y qué es lo que no fluye en España? «Hace falta –replica– que seamos conscientes de que hay que organizarse por el mérito y que la gente lo valore. En cualquier ámbito, desde la Universidad a la política, debe prevalecer el mérito». ¿Y por qué no se produce este cambio? «España es un país con mucha tradición, con fuerzas muy fuertes que están ahí pero solo por esa tradición, no por mérito». Este doctor vinculado al Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT) considera que en España estamos muy obsesionados con la estructura de los grados –antiguas titulaciones–, cuando esta oferta universitaria, a su juicio, está haciendo perder dinero al contribuyente y tiempo a los estudiantes. «Cuando entras en la Universidad no sabes lo que quieres estudiar. En Estados Unidos no salen con una carrera sino con dos especialidades, mientras que en el comienzo los cursos son variados para poder luego escoger lo que realmente te gusta y se te da bien». ¿Lo suyo entonces con la mecánica de fluidos no fue amor desde pequeño? «No, no. Me tuve que decantar entre Física y Matemáticas. De pequeño quería ser arquitecto pero me torcí...» O no, porque Frank Lloyd Wright lo terminó llamando a su lado durante cuatro largos y provechosos años.

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