Cultura

Hacen falta ganas para ir a Alemania

Fernando Aramburu conjuga literatura, carretera y humor en su última novela

el 16 feb 2010 / 20:40 h.

El etarra De Juana Chaos, ahora en Irlanda, ha protagonizado tres huelgas de hambre.
-->--> -->

Clara ha recibido el encargo de escribir una guía personal de Alemania, y convence a su pareja para tomarse un periodo sabático y viajar juntos por el norte del país. Éste es el arranque de Viaje con Clara por Alemania, la última novela de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959), poeta, narrador y ensayista, autor de novelas como Vida de un piojo llamado Matías, Bami sin sombra o El trompetista del Utopía (adaptada al cine por Félix Viscarret con el título de Bajo las estrellas) que lleva 25 años viviendo en Hannover (Alemania). "Allí supe lo que es ser un sinpapeles, hasta que me casé", recuerda. "Por eso me joden muchas de las cosas que se hablan ahora en España sobre los inmigrantes. Veo signos de racismo que de vez en cuando me hacen decir: uy uy uy...".

 

-En su obra se alternan las penas (Los peces de la amargura) con la risas (este Viaje con Clara por Alemania), ¿como en la vida misma?

-En realidad son dos libros gemelos. Los peces se inspira en mis primeros 25 años de vida, que pasé en el País Vasco. Y éste, en los 25 siguientes, que he pasado en Alemania. Una realidad me inspiró un libro triste, doloroso, con víctimas y agresores; y la otra, un libro jocoso, divertido, con aventuras, que no rehúye los conflictos, pero los resuelve por la vía del humor. Pero el autor es el mismo.

-Usted suele referirse al placer de escribir. ¿No sufre ni cuando lo que cuenta es atroz?

-Escribir me ofrece sobre todo un equilibrio emocional, y creo que la vida no te ofrece muchos más dones. Tampoco soy de los que se hunden porque no avanzan, o porque encuentran errores en lo que llevan hecho. Claro que en mis libros hay dramas humanos, y no me produce diversión ver que un personaje está sufriendo. Herta Müller afirmó que los escritores que disfrutan escribiendo son idiotas, pero yo prefiero ser un idiota que goza a un idiota que sufre.

-Hay en Viaje con Clara por Alemania una encantadora paradoja: el narrador es el marido de la escritora, es decir, quien escribe el libro es un ‘no-escritor'. De modo que usted ha tenido que negarse a sí mismo, en cierto modo, para meterse en esa piel.

-Sí, esa paradoja es la columna vertebral del libro, unida a otra: que el hombre viaja sin ganas, a disgusto. Y que, además, se jacta de ser un hombre libre cuando escribe, puede usar la palabra que le dé la gana, dar importancia a lo que se le antoje y terminar cuando quiera. Pero esa jugada le sale mal al final: el hecho de escribir le convierte en escritor.

-En España, Alemania sigue siendo sinónimo de racionalismo, frialdad, cuadrícula.

-Hay una imagen positiva de Alemania en España, y viceversa, que tiene raíces históricas: con Portugal, somos los únicos países de Europa que nunca tuvimos una guerra directa con ellos. Es cierto que unos y otros tenemos una idea muy superficial, lo que para ellos es la vida aburrida y monótona para nosotros es organización y eficacia. Y por otro lado, Alemania está, acaso por primera vez en toda su historia, en paz con sus vecinos. Desde el 89 es otro país...

-¿Y qué cree que podemos aprender de ellos?

-Son más lentos en la cordialidad, el frío les obliga a conocerse en ambientes cerrados en los que no siempre es fácil entrar, pero luego son verdaderos maestros de la amistad. Más formales que nosotros, esa pequeña distancia que no es hostil me va. De todos modos, están cada vez más latinizados, tienen sus carnavales, han aprendido a ser impuntuales...

-Y nosotros nos hemos civilizado un poco, ¿no?

-Es inevitable que, si hemos creado una comunidad de países, nos fijemos un poco en cómo viven los otros. Allí palabras como tapa, paella y gambas se están volviendo frecuentes. A cambio, nosotros conducimos sus automóviles y castigamos a los imprudentes con su sistema de puntos.

-¿Y cómo se imagina la caída del muro invisible que divide aún al País Vasco?

-Es un tema muy complejo para despacharlo en una sola frase. Vamos a decir que se ha implantado un sistema de terror, sin las dimensiones que tuvo el de Alemania, del cual resultó una gran pérdida de territorio y la participación de un país. El nazismo vasco es de menor potencia, pero aún tenemos un largo camino por delante para acabar con él.

  • 1