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Hacer bien las cosas era fácil

LA CONTRACRÓNICA. La afición del Sevilla volvió a disfrutar de una tarde en la que la cordobesista se sumó a la fiesta. Fútbol y sólo fútbol

el 14 feb 2015 / 22:35 h.

FN1 Fernando Navarro saluda al exsevillista Crespo (Foto: Manuel Gómez) No era tan difícil: entradas a un precio razonable y un horario propicio para que nadie dude si ir o no ir al fútbol. Poniendo en práctica estas dos ideas, el partido tendría los alicientes necesarios para vivir una tarde de esas que gustan. Bastó dar un paseo por los aledaños y el interior del Sánchez-Pizjuán para comprobar que la afición del Sevilla y la del Córdoba llegaron dispuestas a disfrutar del espectáculo. Justo lo que debió haber ocurrido en el choque de la primera vuelta, cuando el desorbitado precio de las localidades impidió ver a miles de seguidores nervionenses en las gradas de El Arcángel. Lejos de caer en ese error, el Sevilla hizo todo lo posible para que su estadio luciera un gran aspecto. Era fácil hacer bien las cosas. Y a fe que lo consiguió, aunque eso de jugar a las cuatro... trastoca los biorritmos sabatinos a muchos aficionados. La prueba más clara, la imagen de numerosas personas buscando su asiento con el balón en juego. La hora no es mala, pero si hay que jugar por la tarde en fin de semana, casi mejor a las cinco o las seis. Horario decente, sí; almorzar los fines de semana como es debido, también. Javier Tebas, presidente de la LFP, que algo tiene que ver en los horarios, fue centro de las críticas de los biris por su pulso con éstos, quienes, además, criticaron al club por requisar bufandas. Reyes, el '10' del Sevilla, volvió a encandilar (Foto: Manuel Gómez) Reyes, el '10', volvió a encandilar. Hasta en los móviles apareció (Foto: M. Gómez) En cualquier caso, lo mejor de todo fue ver a la afición del Sevilla arropar a su equipo en un momento difícil. Fue paciente y supo premiar el esfuerzo –también silbar sin contemplaciones a Deulofeu, a quien luego aplaudiría– de un grupo de jugadores en deuda con su parroquia. Por cierto: gran comportamiento de los seguidores cordobesistas, contribuyendo a recordar que esto del fútbol es una fiesta y no otra cosa. Eso sí: no se agotaron las 400 localidades que el Sevilla les facilitó. Nada impidió disfrutar. Especialmente, a los sevillistas, que volvieron a ver ganar a su equipo. Tres puntos de oro que invitan a seguir soñando con la Champions.

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