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Hacer 'el agosto' en pleno marzo

Palmeros de Elche, talleres de túnicas y capirotes, cereros, constructores de tambores en Calanda... Los negocios cuya cuenta de resultados depende exclusivamente de la Semana Santa ya están manos a la obra y se preparan para hacer el agosto un año más, esta vez en pleno marzo. (Foto: EFE)

el 15 sep 2009 / 01:47 h.

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Palmeros de Elche, talleres de túnicas y capirotes, cereros, constructores de tambores en Calanda... Los negocios cuya cuenta de resultados depende exclusivamente de la Semana Santa ya están manos a la obra y se preparan para hacer el agosto un año más, esta vez en pleno marzo.

Estos negocios están a pleno rendimiento a veces en marzo y a veces en abril, ya que la Semana Santa es movible en función de las lunas: el Domingo de Pascua se celebra el domingo siguiente a la primera luna llena tras el equinoccio de Primavera (21 de marzo), según las normas establecidas en el Concilio de Nicea en el año 325.

Los mayores beneficiarios de la Semana Santa, los hosteleros, prevén para este año una ocupación media del 85% y esperan que en Andalucía y Canarias se roce el lleno técnico en los días festivos, según datos de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat).

los palmeros. Durante las fiestas que comienzan hoy, tiempo de ocio para algunos y de oración para otros, iglesias, balcones y procesiones lucirán cientos de miles de palmas blancas, cuidadosamente cosechadas en los palmerales de Elche (Alicante).

Pascual Serrano, uno de los tres grandes productores ilicitanos de esta planta, explica que anualmente hace 150.000 palmas y otras 20.000 trenzadas. Una cifra similar hacen los otros dos grandes cosechadores de la zona, aunque es muy difícil calcular el total de la producción anual debido a la proliferación de pequeños y medianos productores, subraya.

Las ventas -afirma Pascual- han disminuido ligeramente en los últimos años porque "hay muchos extranjeros que no quieren saber nada de la Semana Santa", pero "las abuelas españolas siguen comprándolas para sus nietos".

Siete euros vale una palma Imperial, "la más bonita y la más blanca", de unos tres metros. El precio baja hasta los dos euros que vale un cogollo y a los 0,50 euros, el ojo de la palmera, que se regala a los bebés.

Cofradías y Hermandades de toda España tienen ya a punto túnicas y capirotes, cíngulos y escudos. Entre 140 y 500 euros vale una túnica de nazareno, aparte el capirote y otros complementos, explica María del Río que regenta la antigua Casa Rodríguez de Sevilla. Menos resistente y más barato es el atuendo de costalero, que se renueva casi anualmente y cuesta alrededor de 60 euros.

Un sector donde no caben las modas es el de la cerería. "El negocio de las velas y los cirios pasa por un momento difícil, debido a la subida de los precios del petróleo", dice Carmen Portillo, portavoz de la cerería Zalo, dedicada a este negocio desde 1724 en Málaga.

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