Cultura

Hacerse el sueco también es arte

El South Pop Festival arrancó el pasado jueves en su nueva ubicación, el Monasterio de la Cartuja, con un cartel plagado de propuestas interesantes. Los suecos José González y Friska Viljor fueron los triunfadores de la noche. Foto: Juanma Rodríguez.

el 15 sep 2009 / 04:09 h.

El South Pop Festival arrancó el pasado jueves en su nueva ubicación, el Monasterio de la Cartuja, con un cartel plagado de propuestas interesantes. Los suecos José González y Friska Viljor fueron los triunfadores de la noche. Pauline en la playa anuló su actuación a causa de un accidente.

La cuarta edición del South Pop Festival, que comenzó el pasado jueves en el Monasterio de la Cartuja, se convirtió en el punto de encuentro de amantes de la música y algunos de los artistas más aclamados por crítica y público del panorama de la música independiente nacional e internacional. La primera jornada de conciertos estuvo marcada por la cancelación de la actuación del dúo asturiano Pauline en la playa. Según la organización del festival, uno de los miembros de la banda se cayó del escenario durante la prueba de sonido previa, por lo que tuvo que ser trasladado al hospital.

Sin embargo, el público no se desanimó y una hora después de lo esperado, a las 8.30 horas, comenzó el concierto de Limousine. A lo largo de los escasos tres cuartos de hora de su actuación -exigencias de la organización- el grupo cordobés desmenuzó los mejores temas de sus dos discos, The Phenomenon Caravan Troupe (Mushroom Pilow, 2004) y The Abyss you can reach with a hand (Mushroom Pilow, 2006).

Si en algo se ha caracterizado el arranque de este South Pop es por la clara apuesta de la organización del festival, a cargo de la distribuidora, promotora y sello Green Ufos, por grupos poco conocidos para el gran público. A Hawk and a Hacksaw fueron una de las sorpresas del día. Son de Alburquerque, en Nuevo México, pero su música recoge la tradición de la música popular de la Europa del Este y se funde con las corrientes folk más eclécticas. "Estamos emocionados de venir a Sevilla porque nos sentimos muy vinculados a esta tierra", comentó Jeremy Barnes, ideólogo del grupo, que confesó haber comenzado a escribir las canciones mientras leía a Cervantes.

Tras ellos, Souvenir dio una demostración de europop contagioso. La actuación de la banda navarra supuso el pistoletazo de salida a una noche repleta de bailes gracias también a los temas que, entre actuación y actuación, pinchaban los barceloneses Pin&Pon Dj's en la Carpa de El Correo de Andalucía.

Sin lugar a dudas, el sueco de ascendencia argentina José González fue el gran triunfador de la noche. Su concierto era el más esperado y se notó incluso minutos antes del recital en el que algunos fans se hacían hueco en las primeras filas del escenario. "Es uno de los mejores cantautores que ha dado Europa en los últimos años", afirmaban, mientras otros se mostraban menos eufóricos: "Lo que hace José González no es nuevo. Suena totalmente a Nick Drake", añadían. Influencias como ésta o la de Simon and Garfunkel son indudables.

González dio un concierto en el que al buen sonido se unió su aplomo en el escenario. Fue una actuación emotiva en la que al silencio entrecortado del público se unían los coros de algunas canciones. No faltó uno de los temas que le dio mayor popularidad, Hearbeat. Tampoco las versiones, ya que el artista terminó con Teardrop de Massive Attack y fue el responsable de la canción más aplaudida, la eterna Love will tear us apart de Joy Division, con la que el sueco resolvió el primer bis de la noche.

Pasada la 1.30 horas, Friska Viljor respondió a los que no entendían por qué estos desconocidos cerraban el cartel del jueves. Quizás fueron los que más se hicieron esperar, pero también los más divertidos y desvergonzados. "Acercaros al stage, acercaros al stage", no paraba de repetir uno de sus miembros en un peculiar spanglish improvisado. Un broche final excepcional.

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