Hallan los restos de un supuesto bebé robado en la cuarta exhumación del caso

Los expertos de Toxicología tendrán ahora que intentar extraer el perfil genético de los huesos para poder comprobar si pertenecen o no al de un prematuro que falleció en noviembre de 1998

el 09 jul 2014 / 14:57 h.

Es la cuarta exhumación que se practica desde que la Fiscalía de Sevilla abriera una investigación por los supuestos robos de bebés, tras recibir más de un centenar de denuncias. En el nicho individual se han localizado los restos de un bebé, a los que ahora habrá que intentar extraer perfil genético para poder compararlo con el de sus padres y así corroborar si es el niño que perdieron al poco de nacer. Fuentes judiciales explicaron que la exhumación se llevó a cabo en un cementerio de un municipio perteneciente al partido judicial de Lora del Río. A las nueve de la mañana estaban presentes en el camposanto el fiscal José Escudero –que lleva el caso–, dos forenses, dos funcionarios del Instituto Nacional de Toxicología, dos policías del Grupo de Homicidios y los padres del bebé. Al cuerpo del recién nacido se le había dado sepultura en un nicho individual, lo que ha facilitado su localización y exhumación, ya que en otros muchos casos los cuerpos estaban enterrados en fosas comunes. Además, se trata de un caso muy reciente, pues este bebé nació el 16 de octubre de 1998 en el Hospital Virgen Macarena. Era prematuro y finalmente murió el 13 de noviembre, tras lo que es enterrado. Sus padres sospechaban que fuera uno de los supuestos casos de robo y así lo denunciaron. Al ser un caso muy reciente, el cadáver estaba en muy buenas condiciones, y de hecho los expertos que han estado en la exhumación creen que podrán extraer ADN de los restos óseos y poder así saber si realmente es el hijo de este matrimonio, según explicaron las mismas fuentes. La dificultad para extraer perfil genético es una de los problemas con los que se están encontrando los investigadores, ya que al ser huesos de recién nacidos no tienen una estructura sólida y, tras el paso del tiempo, se deshacen de tal forma que es imposible conseguir una muestra de ADN. De hecho, de las tres exhumaciones realizadas en los más de tres años de investigación, sólo ha sido posible obtener el perfil genético de uno de ellos, lo que permitió cerrar el caso al comprobarse que coincidía con el de sus progenitores. En caso de que se pueda lograr ADN, los resultados no estarán hasta dentro de varias semanas. En todo este tiempo, la Fiscalía ha recibido 116 denuncias, de las que más de un centenar han sido ya archivadas «por falta de pruebas», al no poderse recabar indicios sobre la existencia de un delito. La investigación, a la que se desestimó a una agente del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, se ha dividido e función de la complejidad del asunto. Así, los primeros que se archivaron eran en los que había más evidencia de la dificultad de encontrar pruebas. De esta forma, los que se mantienen abierto ahora mismo, una media decena, son los más complejos y los que, por tanto, requerían mayor dedicación. La investigación está siendo muy laboriosa por la gran cantidad de denuncias y la dificultad de localizar archivos y posibles testigos, pues hay casos de hace 60 y 50 años.

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