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Halloween, un negocio... de miedo

Monstruos y calabazas llenan escaparates de tiendas de disfraces, jugueterías y pastelerías mientras restaurantes y bares de copas preparan sus fiestas.

el 28 oct 2012 / 19:00 h.

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Junto con los carnavales, allá por febrero, gracias a la muy americana fiesta de Halloween las tiendas de disfraces hacen su agosto en pleno mes de octubre
Menús de Halloween donde "los cuernos del diablo" son "rellenos con morcilla de Burgos"; fiestas de disfraces en salas y bares de copas; estrenos cinematográficos ex profeso -Hotel Transylvania es la película de animación de este año-;tiendas de regalos con todo tipo de motivos siniestros;estanterías de supermercados y pastelerías donde los tradicionales huesos de santo y buñuelos de viento compiten con caramelos y tartas en forma de calabaza;y hasta ópticas que estos días ofrecen lentillas de colores psicodélicos para hacer más real el disfraz de bruja o vampiro. El negocio de Halloween, esa tradición americana que celebra la víspera del Día de Todos los Santos, abarca cada vez a más sectores. Tiendas de disfraces, bares y restaurantes, salas de fiestas y comercios en general ven en ella un filón más a sumar al calendario de fiestas ideadas para celebrar... consumiendo, como San Valentín, el Día de la Madre o el Padre.

Mal que le pese al Ayuntamiento de Sevilla -cuyo delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano, reivindicó el mito de Don Juan Tenorio, "de identidad propia", frente a Halloween, que "no vale nada", en la presentación de un ciclo de representaciones teatrales-, la capital hispalense tampoco se resiste a la marea de calabazas naranjas y siniestras calaveras. Y aunque hace años la iniciativa la tomaron locales de origen anglosajón, como los pub irlandeses o restaurantes de comida americana, hoy ni las confiterías más tradicionales se resisten a incluir entre sus dulces las calabazas llenas de caramelos o bombones ni jugueterías y tiendas de disfraces autóctonas dejan escapar la oportunidad de vender trajes y caretas monstruosas para pasar la larga travesía hasta que llegue febrero y su Carnaval.

Eso sin contar las fiestas escolares, el despliegue de Isla Mágica -que estrena espectáculos y atracciones para la cita- y alguna que otra actividad vecinal, porque ya empieza incluso a extenderse en ciertos bloques la costumbre de que los niños pidan golosinas puerta a puerta al grito de "susto (truco) o trato" made in USA.

Y es que, como reconoce el encargado de La Casa de los Disfraces, David Díaz, "todo lo americano se pone de moda y ya hasta El Corte Inglés ha entrado". De hecho, después del Carnaval, Halloween es la segunda época fuerte de ventas para el sector, aunque Díaz admite que este año "está la cosa cortita y la gente lo deja todo para última hora". El gasto medio oscila entre los 15 y los 20 euros y los clientes son, fundamentalmente, jóvenes de entre 17 y 28 años y niños (bueno, compran sus padres). Entre los primeros triunfan los clásicos:brujas y vampiros, pero "desde hace dos años ha vuelto Freddy Krueger". Las pequeñas se pirran por los vestidos de las Monster High "pese a que son muy caros porque son originales", explica.

En el restaurante de cocina americana Friday's del centro comercial Nervión Plaza, la noche del 31 de octubre son clientes habituales los militares estadounidenses destinados en la base de Morón y los estudiantes americanos. Pero cada vez se mezclan más con "familias que disfrazan a los niños", según explica el gerente, Antonio Sánchez. Muchas de estas familias recalarán en el Friday's después de una tarde de cine para el estreno monstruoso del año. A diferencia de otros años, el local no ofrecerá esta vez un menú especial porque "el precio se elevaba y la cosa no está para subir precios", pero los camareros volverán a disfrazarse y el local tendrá la ambientación adecuada, además de una oferta 2 x 1 de entrantes.

La pizzería Sloppy Joe's, empresa sevillana de pura cepa, también ofrecerá un entrante gratis a quien acuda disfrazado con su pareja y el pub irlandés O'Neills, cómo no, una cerveza. Otros restaurantes como el mexicano Amanecer, el Nueva Victoria o el temático Parix ofrecen menús especiales (éste último con espectáculo) en torno a los 25 o 30 euros. La tradicional chacina ibérica se llama esa noche "rodajas de vampiro ibérico" o "misa negra con cerdo ibérico en el jardín de las trompetas de los muertes vivientes", las ensaladas de marisco son "sangrientas" y las tostas de foie son "lápidas de muertos vivientes". La misma comida pero con nombres sugerentes adaptados a la celebración, o sea, marketing puro para aprovechar el tirón.
Pero sin duda los que echan el resto son las discotecas y locales de ocio nocturno, con fiestas de disfraces amenizadas con DJ, ambientación especial, concursos y regalos, como las que celebrarás la Sala Sevilla Rock (entrada 4 euros), Bandalai, Matakas o Sala E. No faltarán los pastelitos o chupitos con nombres terroríficos. Una excusa más para disfrutar de la noche aprovechando que el día siguiente es festivo, ese sí, nacional.

Fiestas deportivas. En la Sala Custom, en el Polígono Calonge, la fiesta estará enfocada a un público muy especial:los aficionados al patinaje. Así, la noche de Halloween puede que se cruce por los carriles bici de la ciudad con una larga hilera de terroríficos fantasmas, vampiros, brujas y demás monstruos deslizándose en patines ya que a las 21.00 horas saldrá de la Sala Custom una ruta para patinadores disfrazados que recorrerá el carril bici por San Pablo, Carretera de Carmona, la Ronda Histórica, Torneo y el Paseo del Río hasta volver a la sala, donde los participantes podrán entrar a bailar con sus patines.

Se trata de una fiesta organizada por la promotora de eventos La Estrella Producciones, en colaboración la Asociación Sevilla Patina y la Sala Custom, y que recoge "una iniciativa que en los 90 tuvo mucho éxito en ciudades centroeuropeas, las discotecas para bailar con patines", según explica el promotor, Pedro Miño. En esta fiesta, el premio al disfraz más original será, como no podía ser de otra manera, material deportivo para patinar cedido por una tienda especializada. La ruta está abierta a todo el mundo, entre o no luego en la fiesta, cuyo precio es de 8 euros en venta anticipada (10 euros el mismo día).

No será la única iniciativa que una Halloween y el deporte. El Club de Piragüismo Triana llenará el Guadalquivir de piraguas con antorchas encendidas y tripulantes disfrazados -tiene su mérito remar con careta- en una ruta nocturna que terminará con una barbacoa y fiesta amenizada con música en las instalaciones del club (15 euros en total).
Y a medio camino entre la tradición local y la importada, la empresa dedicada a rutas guiadas por la ciudad Sevilla inside ofrece para esa noche un recorrido nocturno por las callejuelas del barrio de Santa Cruz jalonado de apariciones, en este caso, los fantasmas de ilustres personajes sevillanos entre los que no faltarán Don Juan Tenorio y Doña Inés, pues parte de sus andanzas transcurren precisamente en escenarios de este barrio (10 euros).

En definitiva, una oferta para todos los gustos y bolsillos de la que hasta a los más reacios a las invasiones extranjeras les será difícil escapar. Ni siquiera quedándose en casa viendo la tele ya que pocas cadenas se resistirán a emitir películas de miedo y series ambientadas en Halloween. No en vano, los contenidos americanos copan las parrillas.

 


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