Cultura

Harry Potter: Y la magia se fue de golpe

Reino Unido, 2010. Dirección: David Yates. Argumento: Harry y sus amigos tendrán que encontrar unos objetos que contienen el alma de Voldemort para así poder vencerlo. Intérpretes: Daniel Radcliffe, Emma Watson, Rupert Grint. Guión: Steve Kloves. Música: Alexandre Desplat. Duración: 146 minutos. 7 años
Calificación:**

 

el 20 nov 2010 / 08:50 h.

Para que no haya lugar a malos entendidos (y sobre todo a fin de que después no parezca que no tenía claro lo que decir y que termino perdiéndome en la urdimbre de mi propio discurrir) vaya por delante que, si no estuviéramos hablando de Harry Potter y no hubieran de por medio nueve años en los que, como cinéfilo y lector, he disfrutado cual enano de la saga del joven mago, pueden tener por seguro que la puntuación de esta primera entrega de Las reliquias de la muerte habría sido bastante menos benévola de la que finalmente he decidido asignarle.

El porqué de tanta severidad para con este penúltimo capítulo en las aventuras de Harry cabe encontrarlo, no tanto en la cinta en sí (que tiene problemas, sí, y muchos) sino en la decisión por parte de la Warner de partir en dos la adaptación del último libro con alegaciones de carácter artístico cuando es más que evidente que los únicos motivos que han llevado a la productora a ese extremo son unos billetes verdes a los que resulta muy difícil resistirse: el prolongar siete meses más la conclusión de la saga de Harry Potter sólo tiene que ver con exprimir hasta el límite esta gallina de huevos de oro que ya ha dejado en las arcas del estudio casi cinco mil quinientos millones de dólares sólo en concepto de taquilla.

Sólo así puede entenderse el que como antesala del grandioso espectáculo que (seguro) ofrecerá la conclusión de la heptalogía en unos meses, los seguidores de la saga hayamos tenido que pasar por el mal trago que supone el visionado de un filme inane, carente de ritmo (el bajón del mismo en el tramo central deviene en todo un ejercicio de estoico aguante por parte del espectador) y lleno de vacíos que ni el guionista más hábil sería capaz de defender.

Al contrario de lo que ya demostrara en sus dos incursiones anteriores, Yates se muestra inefecivo a la hora de levantar la poca chicha de la que hace gala el guión de Kloves, un libreto que, salvo momentos puntuales (la secuencia en el Ministerio de Magia, aquella en Godric's Hollow, o la visualización animada de la fábula de las reliquias de la muerte), no hace sino reflejar de forma precisa lo que la novela original llegaba a ofrecer en su primera mitad: el divagar de una J.K.Rowling que, teniendo muy claro como quería llegar al final, alargaba hasta lo indecible el camino hacia el mismo.

Y aquí volvemos a la misma línea de argumentación de siempre: el por qué, si son medios diferentes, se sigue insistiendo que las necesidades narrativas de un libro y una película tengan que ser equivalentes. Si esa obsesión no hubiera hecho presa en las aspiraciones de los responsables del filme (bueno, esa, y la máquina registradora que ya ha comenzado a funcionar) es más que probable que las dos cintas se hubieran estrenado como una sola y ahora estuviéramos hablando del digno final de una saga cinematográfica fundamental para toda una generación.

  • 1