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"Hasta hace poco en Madrid no creían que en Sevilla supiéramos hacer cine"

el 21 dic 2012 / 21:56 h.

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El director de cine Paco R. Baños ha presentado recientemente su película Ali a las nominaciones de los próximos premios Goya.

Es sólo cuestión de tiempo que la gente comience a hablar de Ali, la película con la que el sevillano Paco R. Baños obtuvo tres premios hace un mes en el Festival de Cine de Orense y que ahora ha sido presentada a la próxima edición de los Goya con la esperanza de arañar alguna nominación. Rodada en el verano de 2011, esta ópera prima -que también ha sido aplaudida en el Festival de Egipto- sólo está a la espera de dar el salto a las salas de cine, donde su responsable confía en que aterrice a finales de invierno.

-¿Qué o quién es Ali?

-Es una película que cuenta con un guion de peso desarrollado durante dos años. Un filme independiente, de diálogos ingeniosos. Ali es una chica de 18 años con muchos miedos y complejos que se enfrenta al mundo con una máscara.

-¿Y qué tiene el personaje para que su historia pueda interesar al público durante 90 minutos?

-En Ali tenemos a una chica que, además de lo ya dicho, es adicta al tabaco y tiene miedo al amor y a conducir. Tiene una madre, dos vecinos y un trabajo en un supermercado. Ese es el universo que retrato y en el cual comienzan a pasar cosas, creo que del suficiente interés como para que la gente salga pensando. Como mínimo, nadie podrá decir que ha tirado el dinero después de verla.

-De todas formas suena a historia mínima, un poco en la moda del actual cine argentino...

-No diría eso. En todo caso visualmente estaría más relacionada con el cine indie norteamericano. Mi intención nunca ha sido hacer una película realista, mucho menos es cine social. Quizás me atrevería a afirmar que Ali tiene mucho que ver con cierto realismo mágico porque la pregunta que subyace sobre todo el filme es ¿por qué en la vida no pueden suceder ciertas cosas?

-¿Cuando realizaba sus primeros cortometrajes imaginaba que su debut en el largo sería con una historia como Ali?

-No con exactitud, pero me identifico plenamente con la película que he hecho. En ese sentido creo que he rodado, de una forma natural, la historia que debía. Me gusta hablar de lo absurdas y surrealistas que son, en ocasiones, las relaciones humanas, especialmente las de amor. Ali es una pequeña parte de un relato mayor que tenía escrito. Cuando comencé a desarrollar esta trama me fui dando cuenta de cómo el personaje crecía y crecía. Era completamente lógico que acabara convirtiéndose en material para un largometraje.

-¿Hay algo de reivindicación en haberle dado un papel protagónico a Verónica Forqué?

-Sí, absolutamente. Siempre pensamos que ella podría hacer un personaje muy hermoso [el de la madre de Ali] alejado de la comicidad que se le presupone a la actriz. Por otra parte, ella llevaba un tiempo alejada del cine y más centrada en el teatro, así que le apeteció mucho enrolarse en la película dando vida a un personaje emocionalmente inestable y bastante distinto a lo que habitúa a hacer en cine.

-Pero la estrella de la función es Nadia de Santiago.

-Ella está en el 99% de las secuencias del filme. Necesitaba a una actriz con la que tuviera una gran complicidad, y ella era la candidata ideal. Se involucró al máximo y tiene por delante una carrera muy prometedora. Ya fue nominada a Mejor actriz revelación por su papel en el filme Las 13 rosas, de Martínez Lázaro.

-¿No es absurdo que una producción española tenga que necesitar de recorrido en festivales y de premios para poder estrenarse, al menos en su país?

-Sí, pero no podemos luchar contra todo un sistema establecido. Por cada festival en el que exhibes una película es como si te pusieran un sellito en un carnet. Y así, poco a poco, se va abriendo camino. Estamos seguros de que Ali funcionará bien en salas comerciales. Sin embargo, está bien que antes circule por varios certámenes. Porque luego, en salas, la vida de una película es estúpidamente corta, no se da tiempo al boca a boca, todo se juega en el primer fin de semana de exhibición. Con todo, confiamos en poder estrenarla a finales de febrero o comienzos de marzo.

-¿Existe el cine sevillano?

-Lo que existe es un gran número de profesionales de todos los ámbitos del audiovisual que trabajamos -o lo intentamos al menos- aquí. Pienso en Chiqui Carabante, Albero Rodríguez, Álex Catalán, etcétera. Se ha creado un grupo que ha ido abriendo un camino que antes no existía. Tanto es así que, hasta hace bien poco, en Madrid pensaban que aquí, en el Sur, no había gente que supiera hacer cine y se alarmaban cuando un realizador contaba con técnicos sevillanos, por poner un ejemplo. Esto ya no sucede, así que ya hemos ganado mucho.

-¿Tiene algún peso la ciudad en su película?

-Ali ha sido rodada íntegramente en Sevilla y en Dos Hermanas, también en el Faro de Trafalgar, en Cádiz. Pero Sevilla como tal no es un personaje, lo que hemos intentado es transmitir al espectador la sensación de que la historia que le estamos contando podría transcurrir en cualquier otra ciudad. Obviamente el espectador sevillano reconocerá la ciudad. Pero he intentado huir de cualquier cliché o tipismo.

 

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