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Hasta las malas noches del 24 son buenas

Rubén Castro seguramente no tenía previsto jugar, pero se lesionó Pozuelo, entró, no participó... y marcó. Otro más, y van trece.

el 10 ene 2013 / 23:30 h.

Rubén Castro es felicitado tras su gol.
-->Rubén Castro, quién si no, demostró que incluso en una mala noche, en la que seguramente ni siquiera tenía previsto jugar, puede más que todos sus compañeros, todos sus rivales, todos los Teixeira Vitienes y todas las teorías que no hacen más que ensalzar, con razón, la competitividad e inesperada amplitud de la plantilla del Betis. Ante ese buen equipo que es la UD Las Palmas de Sergio Lobera, un técnico muy del corte del Pepe Mel, jugaron nueve futbolistas que en condiciones normales no repetirán en la Liga contra el Levante. Lo que vienen siendo los suplentes de toda la vida, vamos, al menos en este punto de la campaña en el Betis. Y el conjunto verdiblanco se resintió más de lo que cabía esperar. Pero para un roto, lo mismo que para un descosido, allí está siempre su número 24. Trece goles ya en lo que va de curso, diez en la Liga y tres en la Copa, dos de ellos en la eliminatoria contra el equipo de su alma. Si esto no es un delantero digno de jugar en una selección, que venga Vicente del Bosque y lo vea.

La teoría de la plantilla amplia sufrió un revés importante. Cierto es que lo importante para el Betis era superar la ronda y compaginar la quinta plaza liguera con los cuartos de final coperos. Si al final de la carretera está Europa, mejor disponer de dos vehículos y no uno, así hay más posibilidades de llegar. Pero por una vez en la temporada dio la impresión de que los pilotos del segundo coche van más lentos que los del primero. Los suplentes, la mayoría de ellos, no se lo pusieron nada difícil a su entrenador si de crearle dudas para el domingo se refiere. Mal los centrales, demasiado faltos de actividad en los dos últimos meses; mal Rubén Pérez y Agra, que no encara, no desborda y por tanto no aporta casi nada; y mejor la cantera, es decir, Álvaro Vadillo y Pozuelo, el trianero hasta que tuvo la desgracia de lesionarse.

Fernando Teixeira Vitienes debería hacerse mirar lo suyo. Una vez superado el daltonismo que lo llevó a alterar aquel derbi en Nervión, el árbitro cántabro está aquejado ahora de un criterio errático y una incapacidad manifiesta para amonestar con equidad. Eso sí, el Betis ganó por primera vez con él en el Villamarín. Rubén también pudo más que Teixeira. -->-->

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