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Hasta que el alba nos separe

La feria de Los Palacios y Villafranca, cada año más consolidada en su nuevo recinto, ha alcanzado ya el trazo multicolor que el Ayuntamiento pretendía. Miles de mujeres ataviadas con trajes de flamenca llenan el real de día y de noche. Los enganches de caballos ponen el señorío sobre el asfalto.

el 15 sep 2009 / 10:49 h.

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La feria de Los Palacios y Villafranca, cada año más consolidada en su nuevo recinto, ha alcanzado ya el trazo multicolor que el Ayuntamiento pretendía. Miles de mujeres ataviadas con trajes de flamenca llenan el real de día y de noche. Los enganches de caballos ponen el señorío sobre el asfalto.

Por las asfaltadas calles del real de la feria palaciega, con nombres jondos de soleá o seguiriya, van y vienen caballos y enganches como cabalgaduras a lomos de la mejor gracia andaluza. El albero queda para las aceras, por donde un río multicolor de flamencas y gentes rejuvenecidas alegra esta chispeante fiesta que parece sobrevivir al propio verano.

Desde que se iluminaron sus 58.000 bombillas en la medianoche del miércoles al jueves, el real no se ha quedado vacío ni media hora. Acaso ese rato crepuscular que va del alba a la media mañana, cuando los cuerpos se toman un respiro casero para volver con más brío, más risa y mejor paladar.

Hay casetas en las que las sevillanas no tienen límite y otras en las que se escuchan músicas del lejano poniente. La concejalía de Festejos, cuya titular en el cargo, Encarnación Durán, se estrena en el cargo, ha tomado el testigo de la intentona oficial de revestir la feria de un tradicionalismo a ultranza y para ello, como el año pasado, rifa cinco trajes de flamenca. Además, ha potenciado aún más el paseo de caballos durante todo el día y ha mantenido los autobuses lanzaderas gratuitos que no cesan de traer feriantes a cualquier hora.

Con futuro. Las grandes cifras delatan que hay lugar de sobra para la diversión: 22.500 metros cuadrados para el centenar de casetas; 11.000 más para la calle del infierno, que no es una calle sino un laberinto de cabriolas psicodélicas; otros 28.500 metros más para aparcar y 3.000 más sólo para el estacionamiento de caravanas de las atracciones, además de los 3.600 metros que ocupa sólo la caseta municipal. Aquí actúa esta noche el artista palaciego Manuel Orta, que ofrecerá las sevillanas de su último y vigésimo primer disco. Mañana sábado será el turno del humorista televisivo Manu Sánchez y el domingo, tras los fuegos artificiales de la medianoche, actuarán Pascual González y los Cantores de Híspalis.

El Ayuntamiento y la caseta Viva el Vino y las Mujeres organizan el viernes al mediodía el concurso de la Cucaña. La municipal acogerá a las 23.30 horas del sábado la entrega de los premios a las casetas mejor adornadas y el sorteo de los cinco trajes de flamenca con el que se quiere potenciar el uso de esta prenda, y, una hora después, tendrá lugar en la caseta La Espuela la entrega de los galardones del Concurso del Paseo a Caballo y de Enganches.

El alcalde palaciego, Antonio Maestre (PSOE), ha asegurado que "nuestra intención es la de mejorar la feria de los últimos años, tras el éxito del nuevo recinto, que nos ha devuelto un esplendor y una asistencia de vecinos y visitantes como hacía años que no teníamos". En esta línea, Maestre ha destacado "la colaboración y la voluntad de consenso de la asociación de casetas CAFER, que se ha convertido en un referente local y que coincide con el equipo de Gobierno en su afán por mejorar y dar el máximo brillo a nuestras fiestas".

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