Cultura

«Hay escritores sevillistas, pero les da vergüenza decir que lo son»

Han pasado muchos años desde la primera edición del desopilante El Betis, la marcha verde, pero no ha perdido un ápice de vigencia. Su autor, Antonio Hernández (Arcos de la Frontera, 1943) acaba de reeditarlo en Algaida junto con otros cuentos de fútbol.

el 15 sep 2009 / 08:01 h.

Han pasado muchos años desde la primera edición del desopilante El Betis, la marcha verde, pero no ha perdido un ápice de vigencia. Su autor, Antonio Hernández (Arcos de la Frontera, 1943) acaba de reeditarlo en Algaida junto con otros cuentos de fútbol.

Según el escritor, su propósito era desplegar buena literatura costumbrista, "reflejando la psicología de un bético fundamentalista", lo que explica el carácter imperecedero del relato: "El bético no cambia", asevera Hernández, que milita en el verde y el blanco del equipo de Heliópolis. "Una prueba evidente es el manque pierda. Para nosotros lo importante no es ganar, aunque siempre gusta. Lo importante quizá sea ese espejo de la idiosincrasia de la persona", explica.

Si todo el beticismo concibiera el gusto futbolero como el gaditano, el Betis será, más que un club, un sistema filosófico. "Creo que el Betis está hecho a la medida de una forma de ser. El mundo no se divide entre tontos e inteligentes, sino entre triunfadores y personas a las que no les interesa tanto el triunfo. En el caso del Betis, pesa más la estética que el resultado, la jugada que los goles", agrega el escritor, poseedor de algunos de los más prestigiosos premios de las letras españolas.

Inserto en la mejor tradición de la literatura futbolística, entre los Vázquez Montalbán, Fontanarrosa, Galeano y Benedetti, El Betis, la marcha verde pone también de manifiesto que no hay pasión bética sin el imprescindible antagonista, el Sevilla F.C. "Como los dióscuros de la mitología, Cástor y Polux, el Sevilla es el fuerte físicamente, y el Betis espiritualmente. En esa diferencia está la complementariedad, uno no puede vivir sin el otro. Y no olvidemos que Polux prefiere ceder la mitad de su eternidad para que Cástor no muera. El mortal, en este caso, es por supuesto el Sevilla", sonríe.

La leyenda de los dióscuros está representada por dos estrellas, una de las cuales desaparece cuando sale a brillar la otra. También parecen Betis y Sevilla seguir ciclos similares, pero para Hernández los suyos gozan de un arma invencible. "El perdedor a lo largo de la Historia ha sido el Betis, pero tenemos un escudo para parar el hachazo del Sevilla, y es el sentido del humor. Es un instinto literario que ellos no tienen", afirma.

Cuando se le pregunta por qué la intelectualidad ha estado tradicionalmente del lado verdiblanco -con figuras señaladas como el actor Juan Diego, el periodista Jesús Quintero o Alejandro Sanz, entre otros muchos- la sonrisa de Antonio Hernández se ensancha. "Escritores del Sevilla conozco algunos, lo que pasa es que les da vergüenza decir que lo son", afirma con un brillo malicioso en la mirada. "Quizá sea así por lo mismo que el equipo se quitó el color rojo de su camiseta durante el franquismo, razón por la cual le dicen precisamente el palangana, porque pasaron a vestir todo blanco con un reborde rojo".

Cabe preguntarse, finalmente, qué parte de las ficciones de relatos como El Betis, la marcha verde o El hombre que se creía Lopera han sido extraídas de la realidad. "Hay cosas que son de un realismo absoluto, y luego hay historias como la de Lopera a partir de un loco que fagocita al presidente del Betis y cuentan la vida de éste como si fuera la propia. si vas a un manicomio, todos los locos son megalómanos, y el que no se cree Napoleón se cree un gran boxeador o un actor de cine".

¿Un pronóstico para la próxima temporada? "El panorama no es muy halagüeño, no corren vientos favorables para el Betis, pero peores tiempos hemos tenido. Y en esa resistencia es donde se ve el espíritu del Betis, inasequible al desaliento", apostilla Hernández.

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