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“Hay gente que conocí hace 20 años que siguen fieles al Alamillo”

El director del parque repasa el pasado, presente y futuro del Alamillo.

el 11 oct 2013 / 21:38 h.

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Adolfo FernandezLo vio nacer tras la estela de la Expo’92 y crecer en la cresta de esta ola llamada crisis. La vida condujo a Adolfo Fernández Palomares al parque del Alamillo y a él, con sus idas y venidas, ha estado vinculado en estos 20 años que han dado para muchas luces y pocas sombras. Tal vez las de los árboles que han echado raíces a su lado. –¿Qué recuerda de aquel 12 de octubre del año 1993? –Fue un día lleno de anécdotas, empezando por esa toma del Alamillo por parte de la gente ante la tardanza de Chaves. Yo, que vi durante meses el parque terminado pero sin abrir [no se hizo por prudencia], estaba con la incertidumbre de si vendría la gente. Cuando lo vi lleno ese primer día vi que ese bullicio le dio más sentido aún a un parque cuya construcción habían contribuido tantas personas. –La ciudadanía lo tomó, pero al final para quedarse en él. –Tiene toda la razón. En EPSA existía una preocupación: se había construido el parque, pero no se había gestionado ninguno. Había el temor de si el modelo de parque era acertado e incluso se temía por la seguridad. Pero salió bien gracias al público, que hizo suyo el Alamillo. Hay personas a las que conocí con sus pequeños y las sigo viendo ahora, con sus hijos terminando la carrera. Ellos han hecho  que el Alamillo triunfe. –Entre ellos está la asociación de amigos del parque del Alamillo, ¿qué papel le otorga? –Un papel importante. Me encanta esta asociación, porque conjuga crítica con colaboración. Son un grupo de gente muy equilibrada que hacen del parque su bien social. La relación es muy colaboradora [se reúnen cada lunes]. –¿Pensó que se celebrarían los 20 años culminando la ampliación? –No. Empezamos con pequeñas actuaciones en la zona sur, gracias a una subvención obtenida por la asociación. Después el vivero, la pasarela y ahora los naranjales. Todo ello en una época difícil. Hemos estado con los pies en el suelo y próximos a las necesidades de la gente y la realidad presupuestaria. Hay cosas por hacer, pero la mayor incertidumbre ya se ha despejado. –¿Qué se gana mirando al río? –Teníamos un muro verde que no nos permitía disfrutar del río. A partir de ahora el visitante comprobará lo agradable de pasear junto a una balsa de agua como la dársena. El beneficio del paisaje se va a multiplicar por tres, con el río y los naranjales. –Cuando hoy se soplen las velas de la tarta, ¿qué deseo va a pedir? –Más que un deseo, sentiré gratitud. Ya tengo 59 años. Y ese día estaré con personas que han recorrido este camino conmigo a lo largo de estos 20 años. Nunca me imagine que la vida me iba a traer al parque del Alamillo y que iba a estar tan bien acompañado. Y, sí, desearé que el Alamillo conserve esa fortaleza para aguantar los evites que le depare el futuro, que aguantará seguro con el amparo de los políticos y, sobre todo, el cariño de los sevillanos.

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