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Economía

«Hay interés en el robot humanoide y también miedo a la tecnología»

Víctor Martín, CEO de Macco Robotics, cambió los robots dirigidos a uso industrial por los humanoides y, más en concreto, por una aplicación turística y hostelera.

el 07 dic 2014 / 12:00 h.

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Víctor Martín Sánchez trata de romper el temor «a lo nuevo» y lograr que los hoteles vean el potencial de los robots. Emiratos Árabes ya le ha abierto la puerta a Macco Robotics. 04/12/2014JOSE LUIS MONTEROVictor Martin—¿Cómo se gesta Macco Robotics? —Venimos del mundo de la robótica industrial. Viendo que esta industria cayó de una forma brutal sobre todo por impagos de clientes que cerraron con la crisis, me dije: ¿qué hago sin abandonar lo que sé hacer? Decidí continuar con la robótica y especializarme en la robótica humanoide y dedicarme a otros sectores que no tenían nada que ver con la industria y que en España funcionan, y por eso redirigí la empresa hacia el sector turístico. —¿Cuándo da ese giro? —Hace tres años, cuando comenzamos a desarrollar el primer producto propio que es Macco, el robot camarero, que hace seis meses que empezamos a comercializar. —¿Balance de este tiempo? —Bastante positivo porque el interés de los posibles clientes ha sido muy bueno. Es un producto muy solicitado, lo que ocurre es que como es algo tan nuevo está costando venderlo por el miedo a la tecnología tan avanzada. Pero ya estamos llegando a acuerdos con cadenas de hoteles potentes con las que cerraremos operaciones a principios de año. Aparte también salimos a los Emiratos Árabes, que entendemos que es donde va a estar el mayor potencial. —¿Y eso? —Principalmente porque con la Expo de 2020 se están triplicando las plazas hoteleras, se están abriendo muchos hoteles, haciendo muchos eventos e inversiones brutales. No hay tanto miedo como aquí a lo nuevo. —¿Los acuerdos con cadenas hoteleras se harán en España o en Emiratos? —En España y en Emiratos. En España la primera pregunta que nos hacen es dónde hay uno funcionando. Te dicen que cuando tengas uno, al año les llames para ver que funciona. Hay muchísimo interés pero mucho miedo a la tecnología. Lo que tenemos que demostrar es que funciona y para hacerlo se va a colocar en un hotel en Madrid que no puedo dar el nombre y que nos va a servir de referencia. —¿El coste es un problema? —Es una inversión. Macco, el robot camarero, se vende entre 90.000 y 150.000 euros, pero hemos llegado a acuerdos con entidades bancarias y lo ofrecemos en renting, 3.000 euros al mes. En Emiratos no ven un hándicap el precio y sí el valor añadido para atraer clientes. —¿El equipo? —Siete personas: ingenieros electrónicos, mecánicos y de sistemas. —¿Por qué el enfoque hacia el turismo y la hostelería? —Hacia el turismo en general, no solamente hoteles. También organismos públicos para eventos, porque tenemos otros tres robots que no fabricamos nosotros pero sí hacemos sus aplicaciones. Son como puntos de información móviles que interactúan con las personas. —Macco es vuestra seña de identidad. ¿Qué hace y dónde se fabrica? —Parte se fabrica en Santiponce, otra se subcontrata y se fabrica en Japón. Macco es un robot humanoide que tiene cintura y brazos y, como simula a una persona, hay que darle una aplicación concreta. Lo hicimos un robot camarero que hace cócteles, gin-tonics, pone una cerveza, cobra... —¿Está ya en algún sitio? —Se puede ver en Santiponce, donde está uno de nuestros proveedores. Lo alquilamos mucho para eventos. —¿Dónde ven su potencial? —Tenemos una nueva aplicación que no se va a comercializar hasta dentro de un par de años, que es el robot crupier, y que se pensó esperando el mundo Eurovegas. —¿El plan de negocio a medio plazo por dónde pasa? —Seguimos con la idea del alquiler, y sobre todo la venta en hoteles, que esperamos que en 2015, al estar presente en una cadena hotelera, abra el camino en España. —¿Otros productos? —Aparte de Macco, tenemos otros tres robots que no hacemos nosotros. Está Nao [en la imagen], de la empresa Aldebarán, de la que somos partner tecnológico para España, Emiratos Árabes y Qatar. Cuesta unos 6.000 euros y lo que hacemos nosotros es una aplicación para que, con un robot por habitación, el cliente pueda hacer el check out, pedir recomendaciones de qué visitar en la ciudad, generar tuits por voz, pedir la cena... —¿En qué punto está la robótica en Sevilla? —A nivel universitario, la Escuela de Ingenieros y la UPO son potentes en desarrollo de robótica. A nivel de empresas, somos los únicos en Sevilla y Andalucía.

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