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Economía

«Hay permisividad con la competencia desleal pese a que engañan al cliente»

Simón Torreglosa, delineante industrial, dejó Abengoa en 1977 para hacerse cargo del negocio de su padre, la primera empresa de extintores que abrió en Sevilla, en 1952.

el 22 sep 2014 / 11:10 h.

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Simón Torreglosa, en su establecimiento de extintores, el más antiguo de Sevilla, en la calle Amor, número 5. / Foto: Carlos Hernández Simón Torreglosa, en su establecimiento de extintores, el más antiguo de Sevilla, en la calle Amor, número 5. / Foto: Carlos Hernández Simón Torreglosa Soto (Sevilla, 1956) asegura que en el sector de los extintores las ventas bajaron un 30 por ciento desde la llegada de la crisis, malos tiempos contra los que tiene un remedio: «profesionalidad y honestidad». ¿Cuál es el origen de Nocfo? Esta empresa la fundó en 1952 un catalán llamado Juan Sigló Valls. Pertenecía a la empresa Parsi, que quería ampliar fronteras y, para ello, lo mandó de delegado a Sevilla. Pero este hombre se estableció solo, se fue de Parsi y fundó FocNo, fuego no en catalán. Mi padre, Luis Torreglosa Solano, era uno de sus trabajadores. En 1965 la empresa cambia de dueño y la coge Antonio Duque Morón y en 1977, mi padre, que seguía trabajando en ella, se queda con la empresa. Entonces mi padre, que tiene ahora 85 años, le cambia el nombre, le da la vuelta y la llama Nocfo, no fuego, para darle otro aire. ¿Desde cuándo está usted al frente de negocio? Yo entonces estaba en Abengoa, soy delineante industrial, y en 1988, cuando ya llevaba diez años en Abengoa, le dio un pequeño infarto a mi padre y me pedí excedencia para atender el negocio, del que ya nunca me fui hasta hoy. ¿Fue la primera empresa de Sevilla contra incendios? Sí, fue la primera empresa de mantenimiento e incluso fabricante de extintores de Sevilla. Empezamos en la calle Luis Huidobro número 5 y su símbolo era un rombo con un bombero corriendo tras un demonio. En 1967 nos venimos aquí, a la calle Amor, también número 5. ¿Cómo está el sector y cómo le afectó la crisis? El negocio está como todo. Es una pena. No se puede criticar al que lo hace mal, al que tira los precios, a los que hacen competencia desleal porque parece que hay obligación de buscarse el sueldo como sea para poder comer. Hay mucha competencia porque muchas personas se han metido en la revisión de los extintores. Ese intrusismo, ¿de qué sectores proviene? Hay empresas de limpieza, mantenimiento de comunidades, de seguridad, antenistas… El vigilante de seguridad, por ejemplo, con tal de mantener su contrato también revisa los extintores, aunque no tenga ni idea. Como está aburrido, pues ofrece ese servicio. ¿Cuál es su principal cliente? Las que más están manteniendo el negocio son las comunidades de vecinos, las fábricas cierran, pero los bloques de vecinos no. Son los que mantienen esto. Teníamos grandes clientes como Donuts, Tres Siete y Roca Radiadores, pero han cerrado. Lo que queda son bares y comunidades. ¿Les ha afectado mucho la última normativa estatal? Sí. Nos vino fatal. Antes se necesitaba maquinaria para el mantenimiento, pero ahora hay empresas sólo de revisión, que no pueden recargar los extintores, pero que, sin maquinaria ninguna, sí se encargan de parte de nuestro trabajo. La revisión de un extintor la puede ahora hacer cualquiera con un mínimo de material, desde hace unos cinco años. ¿Cuánto han bajado las ventas desde el inicio de la crisis? Se ha producido un 30 por ciento de descenso mínimo con la crisis porque bajaron los precios y cerraron empresas que eran grandes clientes nuestros. Hay menos clientes y más competencia. Cuando empezamos estábamos solos, después salió Extintores Masei y después Extintores Bernal, que es de unos primos míos. Y empresas mantenedoras de extintores hay más de 200. Eso sí, yo puedo decir que tenemos amistad con toda la competencia. Tenemos fama en España de no haber devuelto ni una letra ni un talón. Y hemos mostrado nuestro negocio a todo el que ha venido, aunque fuera para montar después su negocio. No nos importó. Aprendieron muchos aquí. Pero nuestro lema es el cliente, atenderlo bien y dar un buen servicio. Incluso cuando me llaman de otra provincia les digo que para que se ahorren mi desplazamiento busquen una empresa de su provincia. ¿Cómo le afecta el fin de las rentas antiguas de alquiler? Estoy con las carnes abiertas, espero que no nos suban el alquiler. Y creo que no nos lo van a subir a ninguno de los comercios que hay alrededor porque la situación es muy mala. Hay un bar, un taller, un chapista y un administrador de fincas y dentro del corral hay un carpintero y un herrero, y lo están pasando muy mal. Alguno incluso cerró un tiempo para luego reabrir a duras penas. ¿Cuánto paga de alquiler? Yo pago 250,97 euros al mes por alrededor de 120 metros cuadrados, contando el patio. Algunos vecinos hasta han dejado de pagar porque no pueden. Si nos suben el alquiler nos iremos todos. Si no hay para pagar la renta baja, ¿cómo vamos a pagar más? Y dicen que puede subir hasta el triple. Es un palo enorme para el autónomo. En este caso la normativa tampoco ayuda al empresario. Está de espaldas al autónomo. ¿Qué soluciones podrían tomarse? Bajar los seguros sociales y los impuestos, para empezar. Y, por supuesto, que ataquen la competencia desleal. Hay mucha permisividad con la competencia desleal por la crisis, aunque engañen a los clientes y dañen a los que pagan impuestos y crean empleo. Las personas no están bien informadas y caen en el engaño de quien, por ejemplo, no tiene la empresa certificada, roba un extintor en un bloque y se lo pone a otro… Ahora todo vale. ¿Cuántas personas trabajan con usted? ¿Ha pensado en un heredero? Tres personas y yo. Tengo dos hijas y no veo este negocio para ellas, que están casadas y tienen sus carreras y sus vidas ya organizadas. Cuando me jubile seguramente desaparecerá porque mis compañeros todos son de la misma edad, a no ser que lo venda a alguien. Es una lástima. Nos vamos a jubilar todos casi en la misma fecha. Llegará el día en el que nos preguntemos, ¿qué hacemos? Y tendremos que echar el cierre y ya está.

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