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"Hay que conservar las fábricas para no perder la memoria del trabajador"

ENTREVISTA. Basilio Moreno representa el compromiso ciudadano con los barrios y el patrimonio sevillano.

el 14 jul 2014 / 11:30 h.

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BASILIO MORENO Parece se que al fin hay un interés real por salvar la Fábrica de Vidrios de La Trinidad. El alcalde anuncia la redacción del expediente para proteger todo el recinto... Creo que sí, que ha llegado la hora. El compromiso tiene mucha seriedad y no es humo. Es una propuesta firme que ha salido esta semana en prensa. Todos los grupos municipales siempre se han manifestado a favor, pero que no es hasta ahora cuando parece ser que se va a llevar a cabo. Si por algún motivo –esperemos que no– no fuera así, se le echaría encima toda Sevilla. La Fábrica de Vidrios no es solo una preocupación de los vecinos, sino también de la Universidad, de Patrimonio, de los grupos municipales y de las entidades conservacionistas. Afortunadamente es un tema muy importante, con un pedestal muy sólido, que incluso ha recibido apoyos desde fuera de Andalucía. El camino, sin embargo, no ha sido fácil... Hemos tenido que esperar ocho años. Más que difícil, ha sido tedioso:hemos tenido que pelear e investigar con cosas absurdas. La Asociación Histórica Retiro Obrero-AHRO no es una asociación de vecinos al uso. Entre sus objetivos está también la defensa de la protección y la difusión del Patrimonio. Si bien, se constituye para la defensa de la barriada Retiro Obrero [en la avenida de Miraflores] en 2004 para salvar a la zona de una actuación urbanística. Luego vimos que la Fábrica de Vidrios era un icono de esta avenida y del patrimonio industrial de la ciudad. En 2005 llevaba unos cinco años cerrada. ¿Recuerda cuál fue la primera acción que se hizo? Desde el principio vimos que el complejo fabril reunía unas condiciones óptimas para albergar un centro cívico de la Macarena, necesario para el barrio. La primera acción fue a través de los entonces Presupuestos Participativos. Allí presentamos la propuesta del centro cívico. Durante dos años fue la más votada en el distrito. Incluso la entonces delegada Paula Garvín envió una carta a Urbanismo en el que solicitaba la inclusión de la fábrica en el próximo Plan Director de Centros Cívicos de Sevilla. Como ves, no era solo salvar el edificio, sino darle un uso para el vecindario y la ciudad. ¿Y qué ha pasado para que se demorara tanto en el tiempo? Porque a nivel de Gobierno [el de entonces] no estaba la cosa tan clara. A ello se sumó que tuvimos conocimiento que iban a derribar el espacio no protegido de la fábrica, es decir, dos naves. Nos dolió mucho. Era una pena. Desde AHRO creamos una plataforma en defensa de la fábrica de vidrio [Salvemos la Fábrica de Vidrios] para así poder presentar alegaciones al proyecto de planimetría y derribo de espacios no protegidos. Entre los integrantes de la plataforma, al principio unos 33, estaban Ben Baso, Adepa o Velázquez por Sevilla. ¿Qué pedía la plataforma? Paralizar el derribo de las zonas no protegidas y buscar una ampliación de la protección para todo el conjunto. Presentamos alegaciones contra la mala interpretación de la ficha del expediente de coacción. Pasaron dos años de alegaciones y dos años de escritos. Llevamos el tema al Defensor del Pueblo, gracias a Chamizo obtenemos cierta reacción por parte de Urbanismo en 2008. Era la primera respuesta. ¿Qué va a suponer esta ampliación de la protección en la que ya trabaja el Ayuntamiento? La va a dar toda la vida al inmueble, y también toda la vida a la zona de Miraflores. Su conservación va a permitir que al fin se puedan desarrollar las propuestas de centro cívico, un museo del vidrio artesanal, una escuela taller para mantener la protección artesanal; así como otros usos que se le asignen, como restaurantes, sala de exposiciones y congresos, espacio de oficinas, etcétera. ¿Cuál sería un plazo decente para consumar la ampliación? Creemos que para otoño debe estar zanjado. El alcalde se comprometió a trabajar las 24 horas. Además, sería muy interesante que coincidiera con una exposición que se está preparando bajo el título Fabricado en Macarena, donde se mostrarán todos los elementos fabriles del entorno. ¿Falta sensibilización hacia el patrimonio industrial? Cuesta más trabajo porque es más reciente. Hasta 2007 no se incluye la categoría industrial por la ley de patrimonio aprobada por la Junta. Sin embargo, no conservarla es perder la memoria de los trabajadores. Tenemos memorias de artistas, de escritores, de religión... pero nos cuesta cuidar la memoria del trabajador y sus logros sociales. Las fábricas también son templos donde se trabajaba entre 10 y 14 horas por jornada. Encarrilado el tema de la fábrica, ¿qué otro frente vecinal hay en mente? Está ahí la iniciativa de hacer realidad el proyecto del centro de personas mayores para la barriada de Retiro Obrero. Tenemos el espacio, donde estaba la Casa de Baños, derribada en abril de 2003. Tenemos un proyecto redactado y presentado en el Ayuntamiento y la Junta. Está avalado con un informe en base a las necesidades que se han registrado en la zona dada la media de edad del barrio, en la que predominan las personas mayores.

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