Economía

«Hay que crear riqueza, pero con respeto al mundo en que vivimos»

La promotora de la firma de moda Gloria Bendita cree que es fundamental controlar los procesos hasta que la ropa llega a la tienda, de ahí la idea de moda ética, un concepto poco desarrollado en España pero extendido en países como Alemania o Francia.

el 19 mar 2011 / 20:14 h.

Magdalena Brasa en la tienda que abrió en Sevilla el pasado mes de octubre, ubicada en la calle García de Vinuesa.

-Gloria Bendita es una firma de moda ética. ¿Qué significa exactamente eso?
-La moda ética se nos ocurre porque creemos que la conciencia es importante en todos los procesos de trabajo. Es fundamental saber de dónde vienen los tejidos, cómo se trabajan... es aplicar el concepto de gloria bendita, porque para estar en la gloria necesitas tejidos naturales, tener en cuenta cuestiones como la huella de ozono e intentar que se reduzca. Estoy informándome sobre todos estos procesos y para ello me he puesto en contacto con una investigadora de moda ética internacional, Ibada Wadud, y estamos viendo las pautas a seguir para convertirnos en una firma con ese distintivo. Aquí no se celebran ferias como en países como Francia, Alemania o Gran Bretaña, donde sí las hay, tanto de exposición y venta como de proveedores. La idea es acudir para convertirnos en referente.

-¿Hay experiencias en España de firmas de este estilo?
-Habrá, pero no es en España donde más marcas hay. Están en otros sitios, como Panamá, donde la firma de sombreros Pachacuti es referente. En Andalucía no he hallado ninguna.

-Estuvo mucho tiempo en Ibiza. ¿Por qué decidió trasladar el negocio a Sevilla?
-Empezamos mi marido Álvaro y yo y, aunque el proyecto es personal, me ayudó en muchas cosas. Estuvimos cinco años en Ibiza trabajando para otros diseñadores, incluso para El Corte Inglés, pero me entraron ganas de desarrollar un proyecto propio. Abrí allí un taller que tuvo mucho éxito, pero fallaba la infraestructura. Vendía pero no era competitiva. Además, el estar en una isla era un handicap, por lo que me planteé trasladarme a otro sitio y me decidí por Sevilla en 2005 porque mi marido es de aquí y además había un auge creativo en la ciudad importante, que podía servirme de plataforma para ser competitiva.

-¿Cómo se ha desarrollado el negocio en estos años?
-Nos pusimos en contacto con Proyecto Lunar, de la Junta, que nos marcaron una agenda y nos dieron la idea empresarial. En el CADE nos ayudaron a plantear el plan de negocio y presenté el proyecto a Invercaria, que nos ayudó a través del programa Melkart. Eso me permitió montar la empresa y busqué la producción. He dado con un centro tecnológico textil que está en Priego de Córdoba y que funciona muy bien, porque se digitaliza todo y se agilizan mucho los procesos. Incluso nos permite llevar la distribución directamente desde allí.

-La marca lleva más tiempo pero, ¿cuándo montó la tienda?
-En octubre del pasado año. El proceso ha sido mucho más largo, porque primero hemos buscado el apoyo industrial y luego hemos estado validando los procesos. La idea era abrir un punto de venta para empezar a comercializar a otras tiendas y al público en general. Los fondos Feder me han financiado un coach (entrenador personal) y hemos definido la estrategia de la empresa en dos líneas: la tienda y la marca, con dos ritmos distintos. Ahora tengo alianzas con otras marcas de moda ética con la idea de dar cabida a otros artistas. Además, estoy investigando en moda ibicenca.

-¿Qué proyectos tiene de aquí en adelante?
-Hemos definido un plan económico y financiero a cinco años. La tienda es un prototipo y, si funciona, tenemos previsto buscar inversores para abrir otros establecimientos en 2013 en lugares como Tarifa, Madrid, Barcelona e Ibiza. En cuanto a la marca, he tenido que aliarme con otras para obtener más liquidez, aunque ya tengo la producción validada y un plan para enseñar a posibles inversores. El siguiente paso es hacer una nueva colección, con el apoyo de IDEA, e ir a una feria de moda ética que ya estamos seleccionando.

-En su negocio tiene mucha importancia la procedencia y el tratamiento de la materia prima. ¿De dónde proceden sus proveedores?
-Hasta ahora he trabajado con proveedores nacionales, de Valencia y Barcelona, y también franceses. Hay una fábrica aquí, muy buena, Hytasal, que hace los tejidos que quieras. La idea es que la producción se haga aquí y que se quede la riqueza, es uno de los pilares básicos del negocio. Además, quiero ir a una feria en Alemania para ponerme en contacto con proveedores de moda ética, que incluyen información sobre de dónde vienen los tejidos y todo el proceso de tratamiento.

-¿Eso encarece las prendas?
-No tiene por qué. Es una forma distinta de trabajar, en la que eres consciente de cada paso. Si te compras una falda no sabes de dónde viene. En nuestro caso controlamos el proceso.

-¿Y cómo se educa en este sentido a la sociedad, para que sea consecuente?
-Haciéndolo uno mismo, no esperando que lo haga nadie por ti. Hay que hacer las cosas con conciencia y transmitirlo. Hay que crear riqueza, pero dejando bien el sitio en el que vivimos, el mundo, para las futuras generaciones.

-¿Y es rentable?
-Es un buen negocio que está en alza. Hay un hueco y podemos ser un referente de nuevos diseñadores. Estoy proyectando hacer conferencias cuando acabe con toda la investigación para transmitir mi experiencia a los que empiezan en esto.

-¿Se ha encontrado con muchos problemas para sacar adelante el negocio con la crisis?
-Es un proyecto basado en la valentía. Las inversiones están paradas, aunque estamos buscando, y también los bancos, pero la solución no es quedarse sentada.

Perfil. De punta a punta de España
Esta empresaria nació en Ponferrada (León), aunque recaló en Valencia para estudiar Empresariales. Ahí se puso en contacto con un grupo de moda de Cádiz y Tarifa, que finalmente la contrató para trabajar en Ibiza. Al principio estuvo en los talleres pero poco a poco se fue abriendo un hueco y comenzó a ser reconocida, por lo que diseñó para muchas marcas. Durante 20 años estuvo dedicada a eso, aunque sintió la necesidad de crear un proyecto propio "para hacer lo que yo quería como yo quería", que finalmente arrancó en 2000 en Ibiza. Su estilo se basa en la moda Ad Lib ibicenca, aunque en la última colección "cuenta con un pellizco andaluz". Sus ropas están elaboradas con fibras naturales y tintes artesanales. "La idea es que te sientas en la gloria", dice.

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