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Hay que cuidar la tensión

Ayer se levantó oficialmente el telón de la campaña electoral, aunque muchos ciudadanos tengan a estas alturas la sensación de que la función había comenzado hace mucho tiempo, dada la intensidad con la que los dos grandes partidos se han dedicado a la precampaña.

el 15 sep 2009 / 00:31 h.

Ayer se levantó oficialmente el telón de la campaña electoral, aunque muchos ciudadanos tengan a estas alturas la sensación de que la función había comenzado hace mucho tiempo, dada la intensidad con la que los dos grandes partidos se han dedicado a la precampaña. Es lógico ese esfuerzo antes del inicio de la campaña porque los expertos, y asimilados, en temas electorales saben que es precisamente en ese periodo, el previo, cuando más capacidad de penetración tienen los mensajes porque, una vez comenzada la campaña de verdad, con las maquinarias partidistas a todo gas, se produce una especie de bloqueo autodefensivo entre los ciudadanos, a los que el aluvión de propuestas, acumuladas, parecidas o contradictorias entre ellas, les lleva a desconectar mentalmente y convertirse prácticamente en impermeables.

Por eso, cada vez se empieza antes la actividad electoral, con el propósito de ser el primero, lo que nos lleva a la espiral de arranques de campaña cada vez más anticipados. Así que la campaña, lo que se dice campaña, sirve para poco más, y ya es bastante que para la fijación del voto ya decidido y para la movilización del propio electorado. Es decir, que a estas alturas ya es difícil convencer o hacer cambiar de opinión, y de lo que se trata es de empujar hacia las urnas a aquéllos que piensas que te van a votar. Y, tal como están las cosas, no es éste un empeño baladí, porque en unos puntos arriba o abajo de participación va a estar la clave de la victoria o la derrota.

Es evidente que quiénes más preocupados están por la participación, o en sentido contrario, por la abstención, son los dirigentes del PSOE. De ahí esa referencia a la necesidad de tensión que hizo Zapatero, sin saber que estaba siendo grabado, tras la entrevista con Gabilondo. Al término tensión se le han dado después traducciones diferentes, unas por parte del PSOE, que viene a ser como ejercitar el músculo electoral, y otra, completamente opuesta del PP, que lo entiende como una llamada a la crispación. Pero, fuese cual fuese la verdadera intención de lo que dijo Zapatero, se puede aplicar en ambas interpretaciones, sin que sean excluyentes una de la otra. Así que no merece la pena pelarse por esto, salvo que se piense que esta pelea pueda servir para hacer músculo o para crispar. Que también es posible, e incluso probable.

Lo que todavía no se ha inventado es la fórmula perfecta de tensionar a tus posibles electores sin que el de enfrente haga lo mismo y, se pretenda o no es inevitable el juego de la acción y la reacción. Y esto no es ni bueno ni malo, simplemente es así.

El problema es que el alentar la crispación, pensando en supuestos beneficios electorales, es mirar a muy corto plazo, porque eso siempre deja heridas que cada vez resultan más difíciles de cicatrizar, porque hay cosas que no se olvidan. Por eso, a partir de cierta edad y ya todos somos mayorcitos, unos más que otros, hay que seguir el consejo que siempre dan los médicos: Hay que cuidar la tensión.

Periodista

juan.ojeda@hotmail.es

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