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"Hay toda una campaña de desprestigio y demonización de los musulmanes"

el 28 jul 2012 / 18:11 h.

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Elena Muñiz defiende la necesidad de formarse en la historia de las religiones para aprender a convivir en paz.

-¿La religión no es algo ya desfasado en esta sociedad?

-En absoluto. De hecho, es algo que divide, es un lema del que se tira desde el punto de vista político y económico. Los enfrentamientos actuales que tienen la etiqueta de religiosos no tienen nada que ver con esto. Todos sabemos que detrás de un conflicto religioso hay infinidad de intereses políticos, económicos incluso étnicos. Siempre se ha dicho que las religiones monoteístas no pueden convivir. No es así. Las religiones no tienen motivos teológicos actuales que les impidan convivir. La religión, tristemente, está por esto en boga. Uno de los objetivos que perseguimos desde el estudio académico de las religiones es precisamente que el conocimiento profundo evite la creencia de que existen conflictos religiosos. Esto parte de una ignorancia absoluta.

-¿La religión sigue siendo una válvula de escape, máxime en tiempos como éstos? ¿Es posible que esto alimente que la religión no vaya a dejar de estar en boga?

-Sin ninguna duda. La religión, en sus infinitas variedades de tendencias y formas, sirve de válvula de escape. Además, sirve para la convivencia de la comunidad. El aspecto ritual hace posible que una comunidad tenga un espacio de encuentro. De esto sabemos mucho en Sevilla.

-¿Y el folclore que rodea a la religión la ha vaciado de contenido?

-Ha ocurrido a lo largo de toda la historia. Las preocupaciones en torno a la religión dependen del nivel de formación de la persona. Buscar altas respuestas o alta teología en una religión está al alcance de muy poca gente. La mayor parte, no ahora sino siempre, ha buscado en la religión en función de su nivel de formación y preocupación. El folclore es una parte tan importante del ser humano que si no lo llena la religión lo va a llenar otra cosa. Pero la religión cumple muy bien ese papel.

-¿La relación en España entre Iglesia y Estado está bien delimitada? Me estoy acordando de la decisión del ministro Gallardón de eliminar la malformación del feto como supuesto para abortar, lo que desde amplios sectores se le critica por responder más a criterios religiosos que científicos.

-Ahí de la religión se hace arma política. El político sabe que una parte muy sustancial de su electorado responde a este tipo de cuestiones y le preocupa mucho. Pero yo no entro porque si algo tiene el estudio de la Historia es que nunca se juzga. Ni siquiera a Hitler. Para un historiador, Hitler no es bueno ni malo. Mi trabajo es la interpretación de lo que hizo Hitler, explicarlo, entenderlo, nunca justificarlo. Tenemos que ser capaces de explicar por qué Hitler fue votado por miles de personas que lo siguen y que le permiten construir campos de concentración para exterminar a millones de personas. Para Gallardón, lo del aborto tiene una utilidad política muy clara. En un país que hasta hace muy poco tiempo se declaraba fervientemente católico, la mitad de la población está dispuesta a secundar al partido que garantice la corrección religiosa en determinadas medidas.

-¿Qué responsabilidad tiene un político que prohibe el rezo en la calle durante el ramadán en el caso de que se produzcan roces entre religiones?

-Con este tipo de medidas hay que mantener una ecuanimidad tan perfecta que resulta difícil. Si el alcalde en cuestión es capaz de justificar una política religiosa totalmente ecuánime y coherente, de tal manera que, al igual que prohibe el rezo en la calle durante el ramadán porque molesta a unos, impide que otra manifestación religiosa se celebre porque molesta a otros, a mí no me parecería mal. Pero como la ecuanimidad en estos casos es muy difícil me inclino más por el respeto a todas las manifestaciones.

-¿Por qué se ha enrarecido la relación del mundo católico con el musulmán?

-A día de hoy, hay toda una campaña de desprestigio y demonización de los musulmanes, independientemente de donde provengan. Se mete en el mismo saco a mil millones de personas, confundiéndose islamista con musulmán. Esto es tremendo. ¡Y la gente no lo sabe! Esta campaña se viene ejerciendo, según mi punto de vista, desde que cayó el muro de Berlín y ya no tenemos que batir al enemigo comunista, y es la responsable del odio y el desprecio al musulmán. Ahora, esto se apoya en una realidad histórica muy amplia sustentada en el mito del bárbaro, que primero fueron los persas y ahora son los musulmanes.

-¿Conseguirán los países de la primavera árabe separar religión de Estado?

-Lo encuentro muy difícil. La impresión que da es que en río revuelto la ganancia es para los pescadores más radicales desde el punto de vista religioso.

-Bajando a un tema más local, ¿qué futuro tiene un estudio como el de las religiones en plena oleada de recortes en la Universidad alegando que hay que mantener aquello que es productivo?

-Hay muchos argumentos. Muchos. Pero por poner un ejemplo: en Alemania se ha invertido mucho en la formación académica de la gente que practica. Para evitar conflictos lo mejor que existe es la formación. Y si formas al propio clero, al que después va a instruir religiosamente a sus fieles, tienes una garantía de paz.

-Pero Alemania tiene una historia reciente que justifica quizás este política.

-Sí, pero nosotros tenemos una historia candente de odio y una población musulmana muy numerosa. Así que todo lo que tenga que ver con la reflexión y la formación contribuye a una sociedad más tolerante.

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