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"Hay un olvido a la periferia, donde no vienen turistas sino rumanos en bici"

el 02 dic 2012 / 20:30 h.

El presidente vecinal de Aeropuerto Viejo, Francisco Calero, reclama al Ayuntamiento mayor atención para este barrio alejado del Casco Histórico.
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Lleva casi 30 años viviendo en la barriada de Aeropuerto Viejo, aunque no sería hasta seis cuando Francisco Calero (56 años) decidió junto a un grupo de vecinos montar una asociación alternativa para dar respuesta a las "verdaderas" peticiones vecinales de esta zona del Distrito Norte.

-Acaba de estrenarse como presidente, ¿qué primera medida ha tomado?

 -Aún ninguna, la verdad. Pero sí es cierto que de todas las reivindicaciones históricas que he­mos heredado me gustaría solucionar una en especial: tener una se­de para nuestra entidad en el edi­fi­cio de titularidad municipal que hay en el barrio y en el que re­­side otra asociación vecinal. Aho­­ra mismo nos reunimos en casas particulares y no podemos celebrar bien nuestras actividades.

-No es fácil ser presidente con la crisis encima...

-Como en todas partes, todo tiene su dificultad. Aunque es cierto que en el barrio de Aeropuerto Viejo no se está notando especialmente la crisis. La mayoría de sus vecinos son pequeños propietarios que subsisten con lo que cultivan en sus huertos [legumbres y hortalizas]. Son personas que se adaptaron en su tiempo a este sistema de vida, por lo que la crisis no les afecta tanto como a otros que tienen hipotecas. No es el principal problema.

-¿Qué grandes carencias tiene pues el barrio?

-¿La principal? Las malas conexiones de transportes con el Centro. El tema de la movilidad sigue siendo una asignatura pendiente en Aeropuerto Viejo, pues más del 50% de su población es mayor y no dispone de automóvil. Eso sí, últimamente ha habido ciertas mejoras, con autobuses de línea que pasan periódicamente, como el circular 16, y otros que tienes que tomar a las afueras del barrio en una zona peligrosa que tiene un tramo sin señalizar. Siempre dan prioridad al Centro porque van muchos turistas y se olvidan de la periferia, como Aeropuerto Viejo, donde sólo vienen rumanos en bici.

-¿Qué propone para acabar con este aislamiento?

-Tener un apeadero de Cercanías, que nos lleve hasta el hospital Virgen del Rocío. Ya el anterior alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín [del PSOE], nos prometió un apeadero en una zona cercana al Aeropuerto Viejo para poder conectar con el Cercanías. Eso se quedó en agua de borrajas y sólo fue producto de la campaña electoral.Pero también sería bueno para esta zona que se construyeran todas las líneas del Me­tro. Había una que llegaba al Parque Alcosa, Sevilla Este... Ésa nos interesa a nosotros y a Valdezorras también. De hecho, estamos dentro de la plataforma Sevilla por el Metro, y seguiremos peleando para que continúe y no se quede solo en una línea, mientras Granada y Málaga siguen adelante y van a tener más líneas que la propia capital andaluza.

-¿Por qué no se toma en serio el tema de la movilidad?

-A la Administración o le das mucha caña o no te echa cuenta. Caña, en sentido de movilizar a la gente hasta ahora, no le hemos dado. Nos hemos limitado a reclamar por escrito al Distrito Norte y a Participación Ciudadana, pero esto no surte efecto. Parece ser que a los políticos lo que les mueve es ir a protestar al Ayuntamiento y acampar.

-¿Hay programada alguna movilización?

-No tenemos nada descartado, pero sí queremos agotar primero la vía del diálogo porque últimamente a la gente le ha dado por movilizarse, viendo que por la otra vía no le echaban cuenta. A lo mejor a nosotros no nos va a quedar más remedio que movilizar a la gente, pero desde luego no es nuestro modus operandi. Sería nuestra última opción.

-Hay un antes y un después en el barrio tras las obras de la calle Estancos, ¿por qué?

-Sí, desde entonces Aeropuerto Viejo está dividido. En 2006 Emvisesa promueve la construcción de VPO y, como consecuencia, se proyecta el estrechamiento del espacio público, de una calle, Estancos, que ya estaba definida. Las viviendas invaden parte del acerado y la calle se estrecha cuando lo normal es que se tienda a ensanchar. Los vecinos pusimos una queja, no porque se construyeran las viviendas, sino por estrecharse la calle. Al final perdimos parte de la calle. Los afectados no tuvimos el respaldo de la entidad vecinal que existía y por eso nos creamos otra.

-¿No cree que esta división resta fuerza a las reivindicaciones vecinales?

-No. Creo que una asociación vecinal tiene que estar al servicio de lo que los ciudadanos demandan, y está claro que la que había se opuso a las quejas vecinales y apoyó la opción del Ayuntamien­to para así garantizarse la construcción del cibercentro donde tendrían su sede. Cuando las cosas están así no hay más remedio que hacer otra asociación que se ha­ga cargo de las verdaderas necesidades del barrio.

-¿Qué obras de urgencia necesita el barrio?

-Si reclamamos obras de coste mínimo -poda de árboles y pasos de peatones en cruces peligrosos-, y no las hacen, para qué solicitar otras de mayor envergadura. La verdad es que teníamos puestas muchas expectativas en el cambio [por Zoido] y nos está defraudando a todos. Si no, pregunte a otras asociaciones vecinales.

-¿Qué opina de los 38.000 euros de más que el Ayuntamiento se ha gastado este año en el alumbrado navideño?

-Desconocía el dato, pero si es así me parece mal sobre todo porque Zoido en su campaña electoral habló mucho de austeridad y 38.000 euros no es austeridad. Creo que hay otras necesidades más importantes en Sevilla.

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