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'Hay valores cristianos que han sido desprovistos de su significado'

El cardenal aseguró que no está en contra de ningún Gobierno, pero que su obligación y su "deber de caridad como servicio a los hombres y a la sociedad" es enseñar lo que dice la Iglesia.

el 15 sep 2009 / 19:52 h.

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El cardenal y nuevo Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos en el Vaticano, Antonio Cañizares, aseguró que no está en contra de ningún Gobierno, pero que su obligación y su "deber de caridad como servicio a los hombres y a la sociedad" es enseñar lo que dice la Iglesia.

"Yo no me pronuncio en contra de nada, y menos de ningún Gobierno", señala Cañizares en una entrevista concedida a 'La Razón' y recogida por Europa Press, donde recuerda que la Iglesia dice "sí al hombre, sí a la educación, sí a la vida, sí a la libertad, sí al matrimonio y sí a la familia".

"Yo soy de los que acatará siempre con todo respeto y fidelidad al Gobierno. Pero eso no me quita que, por caridad política, tenga que decir que los derechos humanos no se respetan cuando no se respetan", señala Cañizares, tras señalar que hay una serie de signos masónicos "innegables" en la cultura mundial y no sólo en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

En este sentido, asegura que existen valores de raíz cristiana que han sido desprovistos de su significado original y que ahora se exponen como eslóganes de un futuro de solidaridad, tolerancia, igualdad y fraternidad, pero sin sustrato cristiano. "Tratan de ordenar la vida con esas palabras grandilocuentes pero al margen de Dios", señala, tras indicar que le gustaría oír a muchos políticos hablar de los derechos humanos como lo hace el Papa Benedicto XVI.

Por otro lado, el nuevo miembro de la Curia Vaticana destaca la necesidad de poner a la eucaristía en el centro de la vida, cambiando los ritos y reconociendo que Dios es el centro de todo. "Para eso es necesario formación, porque tenemos un problema grande de formación litúrgica", explica.

Así, considera que hay que mejorar las misas de los domingos para conseguir una renovación "muy profunda" de la Iglesia y unas celebraciones "mucho más vivas", con una música "mucho más cuidada" que permita vivir la Eucaristía "con verdadera fe y no sólo participando por puro cumplimiento".

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