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Cultura

«He escrito una obra arriesgada, llena de silencios»

César Camarero, Premio Nacional de Música en 2006, estrenará el miércoles una nueva obra orquestal con la Orquesta Conjunta que dirije Juan García.

el 14 dic 2014 / 14:49 h.

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El compositor César Camarero en su estudio. / Pepo Herrera El compositor César Camarero en su estudio. / Pepo Herrera

El silencio y el ruido, dos extremos entre los que bascula buena parte de la música contemporánea. El compositor César Camarero (Madrid, 1962) conculca al primero de ellos en su nueva obra orquestal, Entreacto y luz magenta, que conocerá su estreno absoluto el próximo miércoles en el concierto de la Orquesta Sinfónica Conjunta de la Hispalense y el Conservatorio Superior (Auditorio de la ETS de Ingeniería, 20.00 horas, entrada libre con invitación, a recoger en el Cicus).

«Tengo mucha curiosidad por ver cómo suena, es una obra arriesgada, lenta, con muchos silencios», dice de su recién nacida partitura el compositor. Una creación que es, a su vez, una adaptación de la obra para acordeón solo Entreacto [que puede ver y escuchar aquí]. «Es una adaptación sinfónica de aquella y está pensada para una orquesta juvenil porque es bastante sencilla, a pesar de incluir acordes no consonantes pero muy afinados y sostenidos en el tiempo, sin vibrato y sin cambios de dinámicas», argumenta.

Siempre con las seminales figuras de Morton Feldman y John Cage al fondo, el compositor, renuente a explicar su música, desliza que la breve Entreacto y luz magenta –regalo al director que la estrenará, el sanluqueño Juan García– introduce al oyente en un «universo muy particular», a lo que ayudará la lectura pública previa de un poema de Ildefonso Rodríguez. «Es una composición muy desnuda (...) me hace pensar en las Constelaciones de Joan Miró, y en Feldman, claro, pero también hay otras cosas...», reflexiona el músico.

Antagonistas de la voz queda de Camarero, sonarán obras de Bernstein (In the waterfront) y Dvo?ák (Sinfonía nº8). Creador inquieto y siempre atento a la música de su presente, confiesa su redescubrimiento del legado sonoro del francés Jean Barraqué a la vez que muestra su total despreocupación por estar o no en el foco de la modernidad musical. «No pienso qué pasaría si viviera en París o Berlín, me tomo la vida como viene. Bueno, a veces lo pienso, pero lo pienso poco. Cuando viví en Nueva York me decían ‘qué suerte tienes’ y yo les decía que no sabía, que no podía comparar. Estoy en Sevilla, si hubiera sentido la necesidad, me hubiera ido».

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