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"He llorado de felicidad con mi marido"

Los más de 800 matrimonios homosexuales de Sevilla celebran el fallo a favor del Tribunal Constitucional.

el 06 nov 2012 / 21:20 h.

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Los representantes de los colectivos de gays y lesbianas desplegaron ayer una bandera multicolor a las puertas de la Casa Consistorial de Sevilla.
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Vicente Ramírez se casó hace ahora un año. Ayer no pudo contener las lágrimas al comunicar a su marido la noticia de que el  Tribunal Constitucional (TC) bendecía su enlace: "Hemos llorado de felicidad, pues hemos vivido un año de incertidumbre. Ahora la alegría se hace extensible a nuestras familias. Es la fiesta del respeto y la igualdad. Ha ganado la libertad".

La euforia de Vicente era ayer también la de más de 800 familias sevillanas que desde 2005 -año de la aprobación del matrimonio gay- se han casado en la provincia. Muchos han dormido hoy más tranquilos después de que a las siete de la tarde se conociera la noticia: "A favor, a favor, se ha resuelto a favor...", gritaba en Plaza Nueva Mar Cambrollé, presidenta de la coordinadora Girasol LGTB del Sur, mientras recibía las felicitaciones de sevillanos anónimos que, al pasar frente al Ayuntamiento, se topaban con banderas del arco iris ondeando al ritmo de la eurovisiva Diva que sonaba de una gramola.

"No me tienes que convencer de nada. Tengo muchos amigos gays y lesbianas. Me alegro muchísimo, pues los que son inconstitucionales son ellos [por los políticos del PP]", afirmaba categóricamente Juan Ligero, que paseaba de la mano de su nieto.

Conforme se iba conociendo la noticia, fueron llegando más jóvenes a la Plaza Nueva. Uno de ellos, José Luis Pérez, se mostraba convencido de que todo terminaría así: "Era lo lógico, porque la sociedad va siempre muy por delante del Gobierno, sea del color político que sea", aseguraba mientras iba saludando a los integrantes de la Fundación Triángulo, colectivo gay que entraba por Tetuán a los gritos de "El Constitucional aprueba dos papás [...] El Constitucional aprueba dos mamás".

En sus camisetas también se podían leer otros lemas. En este caso, en forma de ecuación: "Matrimonio=matrimonio", revelándose contra aquella otra operación matemática que incluía peras y manzanas. El portavoz de Triángulo, Andrés Vega, reconocía la trascendencia del fallo del Constitucional, pero, sobre todo, la importancia del apoyo de "la población hetero" en esta consecución por el "matrimonio igualitario", como le gusta llamar a la unión de dos personas del mismo sexo: "Sin ese 70% de ciudadanía a nuestro favor, nada de esto hubiera sido posible". En este sentido, destacó además que era un día para estar "orgullosos y orgullosas", pues era "una victoria de toda la sociedad civil", que ha conseguido que "casi 25.000 familias españolas [por las uniones de gays y lesbianas a nivel estatal] puedan vivir un poco más tranquilos, porque a partir de ahora no tendrán ningún problema legal".

La concentración en Plaza Nueva fue íntima, y en algunas ocasiones los efectivos policiales que acordonaban la fachada del Ayuntamiento doblaban en número a los representantes de los colectivos de gays y lesbianas que desplegaron una bandera arco iris para festejar el rechazo al recurso de inconstitucionalidad que el PP interpuso hace siete años contra las bodas del mismo sexo.

El acto tuvo un cariz más informativo, pues la mayoría de los que transitaban por el Centro conocieron la noticia de manos de sus protagonistas. Así, María Clavijo informaba puntualmente a dos señoras que venían de misa. Su respuesta fue tan inmediata como inesperada: "¿Qué se pueden seguir casando los gays? Estupendo. Ahora mismo voy a llamar a un familiar, que también es gay, y le va a dar una alegría enorme", espetó Carmen Gutiérrez.

Mientras tanto, María proseguía explicando a sus amigas qué debe ser un matrimonio: "Es quererse, respetarse, compartir, dar el 100%, algo que muchas veces no se ve ni en los matrimonios tradicionales entre heterosexuales, donde se llega a defender un concepto de familia erróneo". Por ello, puntualizó que frente al modelo conyugal tradicional, la unión entre dos personas del mismo sexo suele ser "más auténtica", pues se basa "en sentimientos, y no en apariencias y el qué dirán".

Eso sí, entre tanta alegría también hubo un hueco para el reproche al PP: "Rajoy y los sectores más afines, como Intereconomía y el Opus Dei, deberían pedir perdón, por llamar a sus sectores más ultras a manifestaciones en defensa del modelo de familia más tradicional", aseveró Vicente, que a sus 29 años tiene claro qué va a hacer a quien desde ahora cuestione su matrimonio: "Le daré en la cara con nuestra cartilla de familia". A lo que Cambrollé subrayó que "el matrimonio igualitario es un derecho que no resta derechos a nadie, sino que lo amplía; por lo que el PP tiene que pedir disculpas".

A la espera de que Moncloa entone o no el mea culpa, en Andalucía sus representantes políticos se sumaron al júbilo con contundentes mensajes en las redes sociales. Fue el caso del presidente de la Junta de Andalucía. Griñán dijo en Twitter que "la igualdad ha ganado a la intolerancia. Somos un país más justo".

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