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"Hemos volcado la indignación y la impotencia en ayudar a los demás"

Un grupo de sevillanos que no se conocían entre sí se han unido a San Juan de Dios para abrir un comedor en la calle Misericordia.

 

el 25 jun 2011 / 20:37 h.

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Cristina García no se cansa de repetir que dar de comer a los que acuden a la calle Misericordia es un "señuelo" para abordar los problemas desde la raíz.

Llega algo cansada, y la culpa es de José Manuel Soto y su concierto en la Maestranza . "De lo mejor que he visto, ¿eh?", asegura. Pero nada como un buen desayuno en la Plaza del Pan para que Cristina García Ganz (de 40 años y empresaria de profesión) se ponga las pilas para hablar de una de sus pasiones: la ONG Tú sí puedes . "Nos dio coraje el lema de Obama (Yes, we can) porque nosotros lo teníamos decidido antes de que empezase él la campaña electoral".

-En estos momentos en los que se habla tanto de indignación, ¿ustedes es que la canalizaron poniendo en marcha este proyecto?
-Efectivamente. Volcamos todos nuestros esfuerzos en esta idea ante la impotencia que teníamos por lo que estaba pasando a nuestro alrededor.

-¿Qué situaciones vivieron o vieron para poner en marcha la ONG Tú sí puedes?
-La mayoría vivimos en el Centro y vemos a mucha gente tirada en la calle. Pero no sólo eso. También sabemos de gente que nos toca, gente conocida como tú o como yo, que está pasando por una mala racha. Esperemos que sea sólo eso, una racha.

-¿Sois la única red social para los que acuden al comedor?
-Pienso que sí. Somos como su familia. Nos sentimos a su lado.

-¿Se ha cumplido el lema de la asociación y los sevillanos han respondido a su llamada?
-¡Sí, sí! Es más, los sevillanos nos dan las gracias por haber montado la asociación, por haberles involucrado. Se sienten realizados y útiles. Y le dan las gracias a aquellas personas a las que ayudan porque confíen en ellos, porque se dejen ayudar.

-¿Para montar un proyecto como éste hace falta la ayuda de la administración?
-No hemos tenido el apoyo de la administración porque no tenía el dinero o porque no veía necesario apoyar el proyecto. La orden de San Juan de Dios [que es quien ha abierto el comedor en la calle Misericordia] lo que ha hecho es endeudarse y nosotros nos hemos comprometido a sufragar parte de los gastos todos los años. Y ahí nos hemos embarcado, un poquito a la aventura.

-¿Vais a volver a presentar el proyecto al Ayuntamiento?
-Rectifico. La ayuda que tuvimos en su momento fue indirecta. Bienestar Social nos puso en contacto con San Juan de Dios cuando fuimos a pedir un sitio donde poner en marcha el comedor. Pero una ayuda seria nos la ha asegurado Zoido [Juan Ignacio Zoido, el alcalde]. Nos ha dicho que quiere hacerse cargo de este tipo de proyectos. Los políticos anteriores no fueron ni siquiera a la inauguración, sólo Zoido. Y que conste que en nuestra asociación hay sitio para todo tipo de tendencia política y creencia.

-¿Y cuál es el balance?
-Tú sí puedes financia y sostiene este comedor al que llevamos a un grupo de voluntarios. La lista de espera es increíble. Hay 15 diarios. Desde que abrimos hemos atendido a 800 personas. Cada día a 120 o 130 personas. Ahora en verano, gracias a la labor de la trabajadora social, el número ha descendido porque se ha conseguido que muchos vayan a trabajar a las playas o a las campañas de temporada en el campo. Se han colocado muchos. Dar de comer es la excusa, lo que se intenta siempre es la reinserción.

-La crisis no se soluciona dando de comer...

-Al revés. El comedor es el señuelo. En realidad, lo que queremos es que vengan para ver si les podemos ayudar. Muchos vienen ya derrotados y al final están locos de contentos. Algunos de los usuarios son ya unos enganchados de la calle. Ésta se ha hecho su hogar. Son los menos. Otros tienen problemas de adicción, otros tienen problemas familiares... Lo primero es saber cuál es el origen del problema de una persona.

-Además de los materiales, ¿qué efectos psicológicos está teniendo la crisis en estos usuarios?
-La crisis está tocando no a la gente de la calle, que es la que nos inspiró en su día, sino a los mayores, a los de 50 años en adelante. Se han quedado sin trabajo y ya no hay manera de encontrarles uno nuevo. Este colectivo viene al comedor para poder paliar en algo sus gastos y así poder pagar la hipoteca. Ahí es donde se ve la crisis: en gente perfectamente normal, aseada, culta... Un sector difícilmente reinsertable que, además, no tiene familia, que ve que el banco se queda con su casa y que, de repente, está viviendo debajo de un puente. Esto que le cuento es un caso real.

-La Iglesia, la Orden San Juan de Dios, es la que os abrió las puertas. Hace poco, la Conferencia Episcopal se calificó como la mayor red asistencial del país.
-Totalmente de acuerdo. Ellos son los que han montado el comedor. Nosotros nos hemos convertido en la mano que empuja el proyecto. Ellos son los que lo organizan, los que lo gestionan... San Juan de Dios nos repetía que sin nosotros, es decir, sin la gente de la calle, esto se muere. Es como la planta que no se riega.

-¿Qué tipo de persona forma parte de esta asociación?
-Cualquiera que quiera colaborar. Los cofundadores no se conocían entre ellos para que cada uno abarcara un círculo amplio. Así, la red de personas a la que llega Tú sí puedes es más grande. Esto no es una obligación, se puede entrar o salir cuando se quiera. Pero no es el caso. Cada vez somos más. Lo que nos unía era la impotencia y ese querer hacer algo con nuestro tiempo que fuera útil a los demás y visible.

-¿Pero cualquiera vale para este tipo de iniciativas?
-¡Cualquiera que crea en el prójimo y en ayudarle! Y tenemos católicos, agnósticos, budistas... Lo que predomina en la asociación son los creyentes no practicantes. Lo que nos une es ayudar al prójimo. Nuestra fe es la de que ayudar al que está desamparado es precioso.

-Reflexionemos más sobre la indignación. ¿Cómo valora este movimiento?
-Lo veo bien desde que surge pero tiene que venir acompañado de propuestas, de una crítica constructiva que yo no veo por ningún sitio. La postura de la indignación así no me vale. No se puede estar esperando a que otros vengan a darnos las recetas para solucionar los problemas. Me parece una postura infantil, de niños consentidos.

-¿Cuál es el futuro que le auguras a la asociación?
-El de la consolidación, porque todavía seguimos buscando socios. Con 500 socios se autofinanciaría el comedor.

-¿Y otros proyectos?
-La asociación siempre está en marcha. Se pueden hacer muchas cosas en el comedor, pero antes vamos a ir a conseguir la autofinanciación del comedor.

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