Economía

Herrero rectifica el aplauso de la CEOE a la reforma del Gobierno

La patronal se echa para atrás un día después de decir que iba por buen camino.

el 14 abr 2010 / 20:26 h.

Herrero, ayer, durante la clausura de la Asamblea Anual de la patronal sevillana.

Santiago Herrero, presidente de la patronal andaluza CEA y de la Comisión de Relaciones Laborales de la CEOE, tuvo ayer que enmendar la plana a algunos miembros de la cúpula del empresariado nacional -incluido al propio jefe, Gerardo Díaz Ferrán- que habían manifestado la víspera que la reforma laboral planteada por el Gobierno iba por un buen camino.

Con contundencia inusual en él, Herrero echó por tierra casi todo el documento de propuestas presentado por el Ejecutivo a los agentes sociales, al entender que su contenido no atiende a las necesidades del país, no concreta, es ambiguo y, en algunos asuntos, contradictorio, pues "no se puede estar en una cosa y en la contraria para satisfacer a todos".

Apenas horas después de que un comunicado de la CEOE calificara el documento oficial de "insuficiente" para abordar los grandes problemas de la economía española -rectificando lo que en la víspera dijera Joan Rosell, presidente de la patronal catalana Fomento del Trabajo, de que era un buen punto de partida y pidiendo celeridad al negociar, palabras que Díaz Ferrán suscribió-, el andaluz pidió expresamente intervenir en la Asamblea Anual de la Confederación de Empresarios de Sevilla para aclarar la posición del empresariado.

De entrada, argumentó quien lleva precisamente las riendas de las negociaciones por encargo de la CEOE, esa reforma laboral ambiciosa que, para nuestro país, reclaman instituciones económicas nacionales y mundiales y cuya necesidad reconoce el propio Gobierno Zapatero, "no se refleja" en un documento que no soluciona tres graves problemas del mercado de trabajo.

En primer lugar, hay que "corregir" el "brutal" índice de paro entre los jóvenes, del 42%. De este porcentaje, comentó, el 70% procede "del fracaso escolar, con casi una nula" posibilidad de obtener un puesto, frente a un 16% de desempleo en el colectivo universitario.

En segundo lugar, el 76% de los despidos en España se declaran disciplinarios e improcedentes, de manera que, a su juicio, el despido objetivo (por ejemplo, el motivado por causas económicas) "no existe", entre otras cosas porque la judicatura -sugirió- siempre favorece al empleado, sin analizar la objetividad de los despidos (es decir, si éstos son o no razonables).

Y, por último, de los 14 millones de contratos que se firman al año, sólo el 9% son indefinidos, y si reina la temporalidad es porque el empresario no halla atractivos para la estabilidad.

¿QUÉ HACER? La reforma que los patronos quieren, según el patrón andaluz, es aquélla donde "no se penalice" el contrato temporal, al tiempo que haga atractivo el indefinido, permita la capacidad organizativa de la empresa y con rapidez, y rebaje los costes laborales de las empresas, y aquí se incluyen tanto los generales (cotizaciones, despidos) como los salariales, para poder competir en el mercado exterior.

Ante un auditorio de unos doscientos empresarios, el presidente de la CEA dijo que no por mucho "retorcer" la temporalidad, en el sentido de penalizarla, se va a fomentar el empleo estable, a la vez que denunció que se trate de restringir el contrato por obra y servicio o su encadenamiento.

Y en cuanto al modelo austríaco, que supone una bolsa de indemnización que el trabajador puede llevarse de una empresa a otra, Herrero recordó que implicaría "un coste" para la empresa -que sufragaría ese fondo-, imposible de asumir en estos momentos, cuando precisamente se demanda lo contrario, una rebaja de las cotizaciones sociales.

Llegados a este punto, aportó una novedad. Los empresarios no quieren tanto bonificaciones a la contratación como un recorte de las cotizaciones que pagan a la Seguridad Social, de manera que el dinero de aquéllas "se destine" a esa rebaja. ¿Algo positivo del documento?

Tres aspectos, especificó Herrero. Uno, que se extienda el contrato de fomento del empleo, de 33 días por año trabajado como indemnización por despido. Dos, que se apueste por el modelo alemán de reducción de jornada, con un Estado que pagaría las horas no empleadas con una prestación. Y tres, que se prefiera el expediente de regulación de empleo con suspensión de contratos, aunque con la totalidad de las cuotas a cargo de las arcas públicas.

Mientras, en el comunicado de la CEOE, del que Herrero fue el muñidor, se lamentan las rigideces que se quiere imponer a los contratos temporales y por obra y servicio, "esenciales" en algunos sectores y en la actual coyuntura económica.

Gerardo Díaz Ferrán, por su parte, señaló que el documento es sólo un papel más y que se negocia "con independencia de él".

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