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Hesjedal vence y Valverde resta un día al calendario

El canadiense Ryder Hesjedal (Garmin)conoció la gloria en el Alto de Velefique, cumbre de la duodécima etapa en la que el holandés Robert Gesink (Rabobank), tercero, logró ocho segundos de bonificación que le permiten pisar los talones a Alejandro Valverde, que conservó el maillot oro.

el 16 sep 2009 / 08:34 h.

El canadiense Ryder Hesjedal (Garmin)conoció la gloria en el Alto de Velefique, cumbre de la duodécima etapa en la que el holandés Robert Gesink (Rabobank), tercero, logró ocho segundos de bonificación que le permiten pisar los talones a Alejandro Valverde, que conservó el maillot oro.

La Vuelta cobra emoción por las apreturas en el furgón delantero. Nadie domina y con los premios de la bonificación cualquier cosa puede suceder en las dos próximas etapas con final en Sierra Nevada y La Pandera.

Del nivel del mar en Almería a los 1.810 metros de altitud del inédito Alto de Velefique, a lo largo de 179 kilómetros, con una inversión de cinco horas y media en el trayecto. Todo ese tiempo es el que se tiró el Caisse D'Epargne controlando la carrera en defensa del oro de Valverde. Los de Unzue se pusieron el mono de trabajo desde el banderazo de salida. Todo el equipo al frente por la sierra almeriense. Y los demás a rueda en espera de acontecimientos.

Ajenos a la estrategia del líder y sus hombres, fueron abriendo camino 11 valientes al paso por Tabernas. Allí estaba, por ejemplo, el triple campeón mundial Oscar Freire. El cántabro está a punto de dejar la Vuelta, lo hará en Granada, pero antes quiso prestar el penúltimo servicio al Rabobank.

El grupo cabecero salvó el primer paso por Velefique con siete minutos de adelanto sobre el pelotón del comandante Valverde. Un puerto exigente, de 13,3 kilómetros que se adentra en una montaña árida y pedregosa.

vINOKOUROV Y RUBIERA, A CASA. Sin cambios en el siguiente puerto de primera: Calar Alto, a 1.980 metros, un prolongado ascenso de 24 kilómetros por la Sierra de los Filabres que culmina junto al observatorio astronómico. Ninguna estrella destacaba por sus innumerables curvas. Vinokurov empezó a vivir su calvario particular poco antes de retirarse junto a su compañero Jose Luis Rubiera. No está el líder del Astana para muchos trotes. Los dos años de arresto le pasan factura. En la cima la renta del grupo de vanguardia se mantenía en torno a los ocho minutos.

La carrera espabiló en las inmediaciones de Velefique (segundo paso), cuando el gallego David García Dapena tensó la cadena en la fuga. Los escapados se fueron desperdigando a medida que el asfalto apuntaba al cielo cada vez más cerca. Por detrás los hombres de Valverde seleccionaron el grupo de favoritos en torno a los 20 corredores. Duelo en cabeza por llevar el timón: el bielorruso Kiryienka de Caisse y el polaco Szmyd del Liquigas. Valverde versus Basso.

García Dapena se lanzó por la segunda etapa xacobea, pero recibió la visita de Hesjedal, un rodador que se hizo profesional en 2005 con la camiseta del Discovery Channel, cuando Armstrong aún ganaba el Tour de Francia. Juntos acordaron llegar hasta las inmediaciones de la cima, a ese punto en el que ya nadie conoce a nadie. Ahí el canadiense arrancó para acabar de un plumazo con el sueño del pontevedrés. Entró eufórico el 'pívot' de 1.90 que milita en el Garmin, el equipo de Farrar, que ganó en Caravaca.

Por detrás, Kiryienka reventó de tanto tirar en cabeza y cedió los trastos a Dani Moreno. Nadie se movió, excepto Mosquera, que metió la directa y se marchó.

Luego Gesink, con la camiseta abierta, a pecho descubierto, decidió presentar su candidatura. A dos kilómetros de meta se disparo como una flecha, en un arranque a lo Contador. Nadie le siguió. Se exprimió a fondo, boqueando con un pez para alcanzar un significativo tercer lugar.

Un aviso para los favoritos. La juventud viene pisando fuerte y nadie tiene la Vuelta ganada. No hubo tiros al final, pero si un tirón de orejas para algunos.

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