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Histórico cambio por el progreso de Euskadi

La jornada histórica de ayer en Euskadi ha supuesto en extraordinario comienzo para un camino que sin duda será tortuoso y no exento de innumerables complicaciones. Patxi López se convirtió ayer en el primer lehendakari no nacionalista de la historia con los votos del Partido Popular, acabando así con 30 años de Gobierno del PNV en el País Vasco.

el 16 sep 2009 / 02:17 h.

La jornada histórica de ayer en Euskadi ha supuesto en extraordinario comienzo para un camino que sin duda será tortuoso y no exento de innumerables complicaciones. Patxi López se convirtió ayer en el primer lehendakari no nacionalista de la historia con los votos del Partido Popular, acabando así con 30 años de Gobierno del PNV en el País Vasco. El propio Juan José Ibarretxe anunció ayer su retirada de la política tras denunciar la artimaña de las "fuerzas centralistas", sin reconocer que había llevado a Euskadi a un callejón de difícil salida y peor encaje constitucional. El llamamiento de Patxi López a gobernar con la "mano tendida" y a mantener una "firme voluntad de diálogo y consenso" es la mejor base para afrontar el que sin duda será el reto de la legislatura y que López enunció como emblema de su acción política: "borrar a ETA del espacio público de Euskadi". El compromiso del nuevo lehendakari supone al fin el encuentro de las dos principales fuerzas políticas de España en un asunto tan grave como el del terrorismo y que ha dejado episodios bochornosos entre Gobierno y oposición. La lucha contra ETA no es sólo tarea de los vascos. Afecta a toda España. Por eso, lo ocurrido ayer en el parlamento vasco supone un punto de inflexión que, de mantenerse como compromiso, dará frutos, sin perder de vista que ETA está herida de muerte, y como tal, aún puede dar zarpazos. Patxi López tendrá que enfrentarse a muchas vicisitudes en un dificilísimo equilibrio que será complicado mantener hasta el final de la legislatura por la oposición de las fuerzas nacionalistas y el, a veces, ambiguo lenguaje del PP. Pero merece la pena intentar que el País Vasco deje atrás los anacrónicos mensajes separatistas y se muestre como sociedad pujante y moderna en el contexto de España. Con un parlamento vasco en el que ya no hay partidos que condenan la violencia y un gobierno que prima la cohesión frente a los radicalismos.

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