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Hogar, dulcísimo hogar

El Comité Español de Disciplina Deportiva (CEDD) dio ayer la razón al Betis, al menos en parte, en su cruzada por aplazar el cierre del estadio. La sanción federativa está suspendida cautelarmente, así que el Betis podrá jugar en su campo hoy y quizás los otros cuatro partidos que le quedan como local.

el 15 sep 2009 / 02:24 h.

El Comité Español de Disciplina Deportiva (CEDD) dio ayer la razón al Betis, al menos en parte, en su cruzada por aplazar el cierre del estadio. La sanción federativa está suspendida cautelarmente, así que el Betis podrá jugar en su campo hoy y quizás los otros cuatro partidos que le quedan como local.

La locura desatada desde la Federación Española de Fútbol a lo largo de toda la semana se topó ayer de golpe con el muro de sensatez del único órgano que no depende de Ángel María Villar, el CEDD. El comité del Consejo Superior de Deportes se dio cuenta de que el recurso del Betis contra el cierre de su estadio está bien fundamentado, por lo que consideró injusto sancionar al club ante la posibilidad de que el castigo acabe siendo revocado, y dulcificó el almuerzo de todos los béticos transmitiendo poco después de las dos y media de la tarde la noticia que todos aguardaban en Heliópolis: la clausura del campo queda suspendida.

La resolución del CEDD se basa en una circunstancia primordial: existe "fundamentación en un aparente buen derecho" en el recurso del Betis. Ese matiz fue muy remarcado luego por el abogado heliopolitano Manuel Castaño: "El CEDD entiende que con lo que el Betis expone es posible que ese recurso sea ganado en el fondo y no entiende que se nos castigue ahora para que se nos absuelva luego".

El objetivo del Betis ha contado a favor con la ley 19/2007, aprobada el año pasado, que modifica la tipificación de estos incidentes. La Federación tuvo muy claro desde el principio que el botellazo a Armando era "muy grave", el Betis replicó que era "leve" y el CEDD considera que necesita tiempo para aclarar la gravedad del asunto porque hay "complicaciones". "El nuevo régimen [...] suscita serias dudas jurídicas respecto a la calificación de los hechos como muy graves, graves o leves", dice la resolución.

Es más, la interpretación de la nueva norma incluso "permite cuestionar la actual legalidad del previo apercibimiento de clausura" que contemplan los Estatutos federativos (artículo 118) para los incidentes calificados como graves, según el CEDD.

Como a todo este popurrí legislativo se le suma la insistencia del Betis en recalcar el comportamiento de la afición al detener al agresor de Armando, el CEDD concluye que "las peculiaridades indicadas, así como la necesidad de considerar detenidamente las consecuencias del nuevo régimen jurídico, constituyen indicios suficientes de una apariencia de buen Derecho que debe conducir a la suspensión cautelar".

La otra gran noticia. La primera consecuencia del dictamen del CEDD, naturalmente, es que el Betis-Barcelona no se disputará en La Cartuja y ni mucho menos en el Vicente Calderón, sino en La Palmera. El Barcelona lo tenía más o menos previsto, porque incluso había mandado al conductor de su autobús en dirección a Sevilla, y el Betis no varió su plan original: se concentró en el hotel y allí se quedó, aunque tenía billetes del AVE reservados por si acaso.

Más a medio plazo, la decisión del CEDD puede permitir que el conjunto de Paco Chaparro juegue en su estadio los otros cuatro encuentros que le quedan como local de aquí al final de la temporada: Levante, Villarreal, Valladolid y Sevilla. Así ocurrirá si se cumple lo que explicó Castaño: "El CEDD recabará ahora de la Federación el expediente completo, lo estudiará y verá si el Betis tiene o no razón. Se suele tardar entre 45 y 60 días. Mientras tanto, todos los partidos se jugarán en el Ruiz de Lopera", afirmó. El plazo mínimo, de hecho, cumple exactamente un día después del derbi, previsto para el 10 u 11 de mayo.

El jaleo, por tanto, es historia por ahora. Lo agradecerá Paco Chaparro, que horas antes de conocerse la decisión del CEDD incluso se mostraba dispuesto a jugar en el Sánchez Pizjuán, lo cual, por cierto, habría sido imposible. El exilio debía cumplirse en un término municipal distinto a Sevilla.

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