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Homaneje macareno a la escolta eterna del Señor de la Sentencia

el 08 feb 2013 / 18:10 h.

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Era noche de jueves, qué paradoja, y aunque no hubiera luna de Parasceve iluminando el cielo de Sevilla, el aluvión de recuerdos que florecían en cada instante traían imágenes de esa Madrugá en la que un mar de plumas blancas inunda la Resolana tras el paso del Señor de la Sentencia. Era la noche de los Armaos de la Macarena, especialmente de aquellos que ya en la reserva seguían sintiéndose la escolta eterna de su hermandad. Y así, entre honores al actual capitán de esta centuria, Fernando Vaz Calderón, comenzaba el primer encuentro de Armaos veteranos de la hermandad de la Macarena, con los salones de la Fundación Cruzcampo como campamento improvisado de esta legión macarena que había abandonado por unas horas su cuartel de la vieja muralla hispalense.
Lo que antes eran corazas y nagüetas se convertían ahora en un ir y venir de fotografías en blanco y negro que recordaban aquellos años pasados. Imágenes que luego se transformaron en los recuerdos contados por tres Armaos que quisieron compartir con sus compañeros sus más atesoradas experiencias. El primero en hacerlo fue Ricardo Díaz. Sus palabras sirvieron para repasar los nombres de aquellos hombres que "representan a la guardia de Pilatos transformada por un barrio donde se pide el perdón del condenado". Era la historia de Roma según la Macarena.

Pero no sólo fue una noche de palabras sino también de imágenes que guardar. Los presentes recibieron el regalo de un audiovisual realizado por David García Barrera en el que se combinaron instantáneas del Señor de la Sentencia y la Virgen de la Esperanza con otras de la escolta macarena, antes incluso de que Juan Manuel Rodríguez Ojeda diseñara la ropa actual de los Armaos.

La melancolía y los recuerdos avanzaban casi a la misma velocidad que lo hacía el encuentro, comandado por el capitán, Fernando Vaz, a quien acompañó el teniente de hermano mayor de la Macarena, Álvaro García-Carranza, amén de un importante número de miembros de la junta de gobierno de la corporación, y del presidente de la Fundación Cruzcampo, Julio Cuesta.

El momento más emotivo llegó cuando en las palabras pronunciadas por Manuel Lagares hubo un especial recuerdo para todos los que a lo largo de la historia ostentaron la capitanía de esta legión macarena. Así, nombres como los de Antonio Ángel Franco, El Melli; José López, El Pelao; Pepe García, José María Ayala e Ignacio Guillermo Prieto, antecesor del actual, se iban solapando con los aplausos de los presentes que homenajeaban así a los que fueran sus capitanes.

"Nunca perdimos el tesoro de ser Armaos de la Macarena", confesaba Pedro Ignacio García, el último en intervenir. Sus palabras ponían el punto y final al encuentro pero abrían la página de la historia para estos antiguos soldados que desde la reserva siguen contando entre sus hazañas que un día fueron la escolta del Señor de la Sentencia en la Madrugá del Viernes Santo.

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