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Homero, natural de Sevilla

Una compañía sevillana de actores ciegos arrasa en la Bienal de Teatro de la ONCE con una comedia loca sobre la política en España.

el 28 oct 2011 / 19:11 h.

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El teatro es una de las artes escénicas más exigentes, donde todos los actores implicados se entregan al público como si les fuera la vida en ello, y más si son ciegos. La agrupación sevillana escénica Homero, que está integrada por personas con ceguera y deficiencia visual, lleva desde 1988 dejándose la piel en los escenarios. Hace una semana conquistaron el aplauso y las risas de la XIII Bienal de Teatro de la ONCE que ha congregado en Málaga a lo mejor del teatro a ciegas en España.

En la memoria de su repertorio destacan obras como El viejo celoso y Verano del membrillo, aunque en Málaga han interpretado Hispania, Hispania, de Isabel Martín Salinas, una comedia en forma de sesión terapéutica en la que un psicólogo desquiciado se enfrenta a pacientes que se interrumpen unos a otros a costa de la vida política, cultural e ideológica de España.

En el escenario los actores se transforman, las discapacidades desaparecen y los obstáculos se diluyen. El telón sube y la complicidad entre los actores, los técnicos y su directora da forma a un espacio vacío, carente de sentido. "Hay muchas entradas y salidas, la obra tiene una escenografía muy simple que se va montando conforme se va desarrollando", comenta la directora del grupo sevillano, Lola Mendoza. A su juicio es una obra que iguala, porque todos se sienten iguales y la realidad supera a la ficción.
 "Hemos conseguido hacer un grupo homogéneo, en el que la gente se siente partícipe -afirma-, donde lo bueno de uno afecta al resto." Por eso eligieron esta obra para la Bienal, porque da el mayor protagonismo posible al mayor número de actores. "Aquí todos somos igual de buenos o de malos; además, con una temática muy actual por el momento que estamos viviendo en España", subraya.

La directora destaca el tesón de sus actores a la hora de dar vida a sus personajes. "Tesón, buen hacer y ganas de superarse, luchan por sus metas y van todos a una", declara. Yolanda Ruedas, ciega total a causa de glaucoma congénito, considera que lo que tiene que ver el público es lo mismo que puede ver en cualquier otro teatro donde no hay discapacitados. "No pretendemos ser ciegos que pretendan ser videntes, ni aparentar ser videntes haciendo de ciegos. Somos actores y punto", afirma tajante.

María José Mogrera, ciega total a causa de retinosis pigmentaria, comparte su opinión. Se define como una persona depresiva y seria, y en la obra representa a una mujer alegre a la que le gusta mucho el sexo y el bingo. "Cuando estoy actuando me meto en el papel y me han llegado a decir que es imposible, que no me conocen encima del escenario, porque me transformo totalmente". Como Lourdes Bernal, otra componente del grupo sevillano. "El teatro nos quita el mal humor y hace que te olvides de los problemas que tienes en tu casa y alrededor", afirma esta actriz. Lourdes carece de visión en un ojo y es miope del otro.

Silvia Borrego también tiene un glaucoma congénito como origen de su ceguera. "El teatro te enseña a superar distintas barreras, porque yo en la oscuridad no veo nada y nunca pensé que fuera capaz de realizar un cambio de escena como hago en esta obra -explica-. Te ayuda a aprender a manejarte con tu problema, vas andando con lo que tú tienes y vas aprendiendo que eso no te limita." En su personaje interpreta a una niña muy mimada y caprichosa, con padres separados, que crece sin conseguir ser una adolescente equilibrada. "Como tantos adolescentes de ahora", añade.

"Esta es una forma de demostrarle a mucha gente que está en la calle y que no conoce a los ciegos que no somos inútiles y que somos personas con un sexto sentido, aunque tengamos un sentido menos que ellos", afirma María José Mogrera, otra de las integrantes de Homero.

El grupo sevillano ha demostrado en Málaga un buen nivel escénico "de primera calidad" y han realizado un trabajo "excepcional", según el director artístico de la Bienal, el actor Esteve Ferrer. "El público ha disfrutado de una historia interpretada por personas, independientemente de su discapacidad. Esa es la grandeza del teatro, que hace desaparecer las posibles discapacidades para que los actores brillen sobre el escenario."

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