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Cultura

"Hoy, en la música, se valora lo superfluo y se olvida lo esencial"

Entrevista con la pianista Ana Guijarro, alumna de Manuel Castillo, que regresa al escenario del Teatro de la Maestranza tras casi una década de ausencia.

el 05 dic 2014 / 12:00 h.

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La pianista Ana Guijarro participa hoy en el concierto extraordinario por el XXV aniversario de la Fundación Sevillana Endesa. Foto: Génesis Lence La pianista Ana Guijarro participa hoy en el concierto extraordinario por el XXV aniversario de la Fundación Sevillana Endesa. Foto: Génesis Lence

El de esta noche es un concierto doblemente especial (20.30 horas, Maestranza, entradas de diez a 20 euros). De un lado, se producirá la segunda audición en Sevilla de la Sinfonía nº3 ‘Poemas de luz’, de Manuel Castillo; de otro, la pianista Ana Guijarro regresa tras casi una década sin asomarse al escenario del coliseo de la ciudad. Lo hará de la mano de Juan Luis Pérez, la ROSSy el Concierto de Grieg.

–¿Qué lugar ocupa en su biografía la pagina de Edvard Grieg que va a ofrecer? –Ahora mismo, el primer lugar. Porque es la obra en la que estoy volcada con mucha emoción. Hace siete años que no la ofrezco en concierto, aunque siempre la tengo presente en mis clases, con los alumnos, porque es una composición que resulta muy pedagógica.

–Dado que el programa es un homenaje aCastillo, ¿no le hubiera gustado ofrecer alguno de sus dos conciertos? –Hubiera sido muy emotivo, sí. Pero ya los he tocado en Sevilla, y de esta forma tengo la oportunidad de presentar una obra diferente al público. Además, a Castillo le gustaba mucho el Concierto de Grieg, así que el recuerdo y el homenaje a su persona estarán ahí.

–¿Cuál es la mayor enseñanza que obtuvo de él? –Con él aprendí no sólo a tocar su música, también entendí su pensamiento, comprendí por qué escribía de la manera en la que él lo hacía. Era un pianista espléndido, y su música se adapta mucho a las manos. Intento que mis alumnos toquen su obra porque es un compositor que ha marcado un antes y un después.

–¿Así, rotundamente? –Sí, sí. Sin ninguna duda. Creó escuela. Y, como Bécquer, Castillo es intemporal. Dejó una impronta imborrable. Nunca impuso su criterio personal, orientó y sacó lo mejor de cada uno de sus alumnos. Siempre he tenido la certeza de que fue un inmenso compositor a pesar de no vivir en Madrid y no pertenecer al círculo más importante de la composición. Pero, fíjese, nunca he oído hablar mal a nadie de Castillo. Era respetado, querido y admirado por todos.

–Usted, en muchos sentidos, es una pianista clásica. ¿Se le hace cuesta arriba adherirse a la mercadotecnia que hoy rodea a la música? –A mí me apena mucho que esto sea así. Se valora lo superfluo y se olvida lo esencial, la verdad. En un primer plano, la imagen; y ahí, al fondo, el resto. Yo no me dedico a la música, la música forma parte de mí vida.

–Y siempre pasan por delante los ‘jóvenes talentos’... –Siempre digo que nací tarde y pronto. Cuando era joven veía a los catedráticos de piano tocar en el Teatro Real de Madrid. Ycuando tuve su edad, se empezó a dar entrada a la juventud. Yo siempre defenderé a los nuevos talentos, pero lo difícil no es debutar, es mantenerse.

–Javier Perianes, su alumno, siempre sale a relucir en cada entrevista que se le hace. –Tiene que ser así. Para mí es el pianista más completo que ha pasado por mis clases. Se le ayudó cuando era joven y ha tenido la gran valía de seguir ahí y superarse cada día. Ninguno de mis alumnos ha llegado tan lejos como él.

–¿Qué obra está deseando desempolvar y tocar ante el público? –... seguramente el Concierto nº2 de Bartok, también el de Schumann. Y espero publicar en breve un disco con las Partitas de Bach.

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