Cultura

Hoy se cumple un año de la muerte del autor centenario

el 02 nov 2010 / 20:04 h.

Francisco Ayala murió tal día como hoy del año pasado en su domicilio de Madrid, a los 103 años, tras un debilitamiento de sus facultades físicas y una bronquitis que no se curó bien.

La noticia corrió como la pólvora en internet, en la radio y la televisión, y los periódicos no dudaron en tributarle generosas páginas y dossieres especiales arropados por tribunas y columnas de opinión en la que no se escatimaban elogios para este andaluz universal, preclaro pensador y testigo de excepción de todo el siglo XX y de parte del XXI.

Sus cenizas reposan bajo el querido limonero que hay en su casa y su viuda Carolyn Richmond, enamorada a partes iguales del hombre y el pensador, es la que rige desde entonces los designios de la fundación que lleva el nombre del bueno de Francisco Ayala.

Premio de la Crítica en 1972, Nacional de Narrativa en 1983, de las Letras Españolas y andaluzas en 1988 y 1990, respectivamente, premio Cervantes en 1991 y Príncipe de Asturias, el currículo de Ayala es un no parar de méritos y distinciones.

Nació en Granada en 1906 y sufrió los rigores del exilio con el final de la Guerra civil, residiendo en Argentina y más tarde en Puerto Rico y Estados Unidos para regresar a España, definitivamente, en el año 1980.

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