Local

Huelga de hambre de más de 50 días por una extorsión

Ingresa en el hospital de Valme el empresario sevillano que estuvo medio centenar de días sin comer en Santa Justa

el 07 ene 2012 / 20:38 h.

TAGS:

Rodrigo Rodríguez durante su huelga de hambra en Santa Justa.

Rodrigo Rodríguez Álvarez tiene nombre de rey visigodo y está dispuesto “a morir” si su caso no se soluciona, pero lejos de batallas históricas su lucha actual representa un ejemplo más de cómo numerosas empresas españolas salen de Marruecos por la puerta de atrás, impotentes ante “la extorsión de poderosas mafias con corbata y chaqueta” y la “pasividad de las autoridades españolas”, según está cansado de denunciar este empresario, gerente de Torreblanca Construction Maroc, que después de haber levantado medio millar de viviendas protegidas en Tánger ha tenido que huir del país vecino, con amenaza de cárcel y con una deuda de casi 4 millones de euros.


Desde hace un par de días está ingresado en el hospital de Valme después de permanecer más de 50 días acampado y sin comer a la entrada de la estación de Santa Justa, en Sevilla, para protestar por el desamparo que siente no ya ante las administraciones y la justicia marroquí, sino también ante el Ministerio de Exteriores español, la Embajada española y hasta el Rey, a quienes ha acudido en 2011 sin ningún resultado por el momento.


Rodríguez Álvarez, socio del sevillano Manuel Dueñas, aterrizó en Tánger en 2009, después de confiar en la propaganda institucional para buscar oportunidades en el país vecino dada la crisis en España. Firmó un contrato en mayo de 2010 con la principal empresa de allí, Douja Prom Addoha, para la construcción de 415 viviendas sociales. “Los contratos te obligan a no obtener beneficios durante la cimentación, estructura y cerramiento”, explica Rodrigo, “porque, según decían allí, las empresas españolas abandonaban los proyectos una vez concluidas estas fases, por lo que hay que esperar a los remates para empezar a ganar dinero”. Torreblanca Construction Maroc se avino a estas condiciones, pero a comienzos del pasado año, cuando incluso a una segunda promoción de 200 viviendas más sólo le faltaba el 15% para ser terminada, empezaron los problemas.    

Según la versión de este promotor, los responsables de Douja Prom Addoha iniciaron una cadena de insultos, amenazas y coacciones que sólo pretendía expulsar a Torreblanca Construction Maroc de la obra y lo consiguió. Perdió absolutamente todo y la posibilidad de pagarle a la docena de proveedores marroquíes. “Nos echaron como a perros sin autorización judicial alguna”, explica Rodrigo.  “Tienen diseñado un patrón para que cualquier empresario como nosotros se vea en una ratonera”, explica Rodrigo, quien reclama ayuda a los “políticos honrados”.

  • 1