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Huguet Pretel sorprende con un cartel que plasma varios misterios sevillanos

el 15 sep 2009 / 20:59 h.

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Un tramo de nazarenos, monaguillos, parte de una candelería, varios misterios sevillanos y la expectación ante la llegada de un paso. Es "el pregón" que, "a la manera sevillana", narra el evangelista San Lucas del paso del Cristo del Museo en el cartel anunciador de la Semana Santa 2009, obra de Huguet Pretel.

De la Borriquita al Resucitado. El cartel de la Semana Santa 2009 realiza un peculiar viacrucis por los misterios sevillanos más representativos. Más de media docena de pasajes evangélicos dan vida a este "retablo" pictórico que, en palabras de su autor, "cuenta escena por escena, al igual que hacían los pregoneros que recorrían los pueblos, la Pasión y Muerte de Jesucristo hasta llegar a su Resurrección", explicó ayer su auror en el acto de presentación en la capilla de Santa María de Jesús del Consejo de Cofradías.

En el cartel el pregonero que cuenta la Pasión sevillana es San Lucas. "He cogido uno de los evangelistas que están bajo los candelabros del paso de Cristo de mi hermandad del Museo". En la parte superior, un homenaje a la tradición nazarena, protagonizada por un tramo de espigados capirotes negros: "Son esos nazarenos que pasean por nuestras calles desde hace siglos y que, en la escena, portan el libro de reglas, pues vienen a darnos una manera de vivir y sentir lo que está ocurriendo".

Bajo las letras doradas "Semana Santa 2009" late el argumento central de la obra, "el centro neurálgico": una calle imaginaria del corazón de Sevilla (que bien podría ser la Alfalfa o un callejón de la calle Feria) en la que se presiente la llegada de un paso. "Representa la espera que todos estamos viviendo ahora, pues el cartel anuncia lo que está por llegar: nuestra Semana Santa", sentenció su autor, que aclaró que ha utilizado la técnica mixta -acrílico y óleo- sobre tabla para su ejecución.

El pintor sevillano ha introducido a su familia en el lienzo. Los cuatro monaguillos que observan la escena reproducen los rostros de sus nietos. Una de ellas, la pequeña Beatriz Calleja, presenciaba atónita el aluvión de felicitaciones que recibía su abuelo tras destapar el cartel. Precisamente, Huguet Pretel dedicó la obra a sus profesores, sus colegas de profesión, sus amigos Javier y Pepe -ya fallecidos- y a su familia, en especial a su esposa "por las no vacaciones de Navidad que le ha dado", dijo con la voz rota por la emoción.

El cartel, que contó con gran aceptación, fue tildado por el tesorero del Consejo, Tomás Vega, como una obra "exuberante y de gran equilibrio compositivo formado por varios carteles dentro de uno mismo". Su presidente, Adolfo Arenas, también lo elogió: "Me resisto a llamarte cartelista; más fuerte que nunca te llamo pintor. Esto también es un pregón".

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