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Humo, tijeras y un Maestranza sobre hielo

Las cuentas de Cultura condenan a esta consejería a la irrelevancia y auguran batalla política por los museos

el 01 nov 2012 / 21:05 h.

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Cuando hace un año por estas fechas el entonces consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, el malagueño Paulino Plata, presentaba las cuentas de su departamento para 2012 -que jamás se cumplieron y que fueron enmendadas y recortadas a mitad de año-, el anuncio estrella con el que pretendió tapar sus severas reducciones presupuestarias fue la creación de una factura sombra. La intención era que los ciudadanos conocieran el valor real de los espectáculos y actividades sufragadas con fondos públicos a los que acudían. De aquello nunca más se supo. Este año todo apunta a que la liebre que tratará de vender su sucesor, el también malagueño Luciano Alonso, será la ya esbozada desgravación fiscal para la cultura. Léase, que podamos restar de nuestro IRPF en la declaración de la renta lo que gastemos en libros, cine o entradas para la ópera. Pero detrás de estos grandes titulares se esconde una letra pequeña que a los responsables autonómicos no les gusta mucho airear. Una letra pequeña que hace intuir que en 2013 será difícil que podamos elevar a la Agencia Tributaria muchas entradas de ópera o de grandes exposiciones, al menos en Sevilla.

El caso más llamativo es el del Maestranza. Las administraciones se han retratado en esta institución. Todas. Este teatro dispone de unos estatutos que establecen lo que porcentualmente cada una de ellas debe aportar. El Gobierno pone un 40%; la Junta, un 30%, y Ayuntamiento y Diputacion, un 15% cada una. Esto obliga a que por responsabilidad, las cuatro entidades se sienten a diseñar entre todas las cuentas de cada año, ya que no pueden ir por libre. No pueden, pero lo hacen. El Ministerio de Cultura, que debería ser el socio que más aporte, pondrá 1.058.830 euros este año, justo la mitad que en 2012. El Ejecutivo andaluz aportará más, 1,4 millones (un 20% menos), mientras el Ayuntamiento mantendrá los 910.000 euros del pasado año. La Diputación ha declarado que se retira. Con este panorama no es de extrañar que el coliseo que estaba llamado a convertirse en el gran teatro lírico del sur de Europa, y a medirse con el Real y el Liceo, esté programando musicales y espectáculos sobre hielo, más propios de un polideportivo o de Fibes que de un espacio de esta -pretendida- categoría.

En la Sinfónica la cosa es más grave. La Junta reduce un 15%, hasta los 2.345.000 euros, dejándola por debajo incluso de la Filarmónica de Málaga, a la que da 2.394.000 euros. Y mientras, todavía nadie ha aclarado cuánto se ha reducido el sueldo de su director, Pedro Halffter.

Luciano Alonso reclamó públicamente al maestro que se bajara su elevado salario, que superaba con creces los 300.000 euros por temporada -sin exclusividad-. Tras una intensa polémica y una lluvia declaraciones, nunca se informó sobre cómo quedaron exactamente sus emolumentos. Este nuevo hachazo a las cuentas de la ROSS acabarán recayendo no sólo en la programación, sino también en las nóminas de los músicos, que ya han amenazado con ir a la huelga en el pasado a cuenta de los recortes, lo que augura un año difícil.

Capítulo especial merece el CAAC. En 2012 le consignaron cuatro millones de presupuesto, de los que sólo 350.000 euros fueron a actividades y muestras, según confesó recientemente su director. Este año se le quitan casi 300.000 euros -queda con 3,7 millones- y sin embargo se anuncian 800.000 euros para actividad -el resto se va en salarios y en conservar su sede-. Es evidente que una cosa es lo que se presupuesta y otra lo que se ejecuta. Como ejemplo, la recientemente cancelada exposición sobre el artista chino Ai Weiwei, suspendida sin avisar tras un ajuste presupuestario de última hora, algo impropio de un museo serio. Y aquí hay que volver a citar a Málaga. Cultura pondrá 6,5 millones en el Picasso, cuyo presupuesto hace unos años era similar al del centro de la Cartuja.

La Fundación Barenboim se queda con 1.139.00 euros. En 2012 Presidencia le consignó 1,9 millones que luego fueron recortados -nunca se dijo cuánto se le quitó-, obligando a suspender el Taller del Diván que, a tenor de estos números, tiene bastante difícil volver a la Residencia Lantana de Pilas este verano.

Nada se conoce de las aportaciones a festivales concretos -salvo para el de Cine, para el que ya se sabe que no hay nada- o el dinero que habrá para programar exposiciones en los tres museos estatales de gestión autonómica -las cuentas de la Junta siempre fueron menos claras y detalladas que las estatales-. Eso sí, se han encargado de vender humo. Cultura gastará 60.000 euros en trasladar las piezas del Arqueológico a un almacén de La Rinconada para dejar vacío el edificio durante su reforma, algo que no tiene mucho sentido, ya que el Gobierno no va a iniciar estos trabajos en 2013. Y otros 60.000 euros para un estudio técnico para la ampliación del Bellas Artes, un proyecto que sólo puede ejecutar el ministerio y que ya ha descartado hasta después de 2015.

José Antonio Griñán prometió en las pasadas elecciones no eliminar la Consejería de Cultura si volvía a gobernar. Cumplió a medias, puesto que la fusionó con Deportes. Analizando estas cuentas cabe preguntarse si este departamento realmente ha sobrevivido. De momento, empieza a rozar la irrelevancia. Apenas supone el 0,6% del presupuesto de la Junta, con 191 millones para 2013, de los que gastará 72 en personal: 517.872 euros en altos cargos, casi 32 millones en funcionarios, y 21 millones en personal laboral.

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