viernes, 19 abril 2019
09:46
, última actualización
Cultura

Humor y tragedia en el Teatro Lope de Vega de la mano de Miguel Mihura

Con las entradas agotadas llega al final casi de su gira la comedia con tintes trágicos El caso de la mujer asesinadita, con Isabel Ordaz a la cabeza del reparto.

el 02 dic 2009 / 21:19 h.

"Es de risa, pero tiene un final que es un poquito... Apunta a la tragedia". Así definía ayer la actriz Isabel Ordaz, protagonista de El caso de la mujer asesinadita, qué es lo que se encontrará el espectador que acuda a ver la representación que se estrena hoy en el teatro Lope de Vega.

En esta obra de Miguel Mihura y Álvaro de Laiglesia, el autor madrileño muestra de nuevo su gran capacidad para hacer que humor y tragedia confluyan alrededor de una historia que, sin serlo, roza el absurdo.

Quienes ya tengan su entrada -pues no quedan libres ya- podrán disfrutar de una historia dividida en tres actos que giran en torno a la vida de Mercedes (Isabel Ordaz), una mujer de los años 40 casada y burguesa que, cual Don Quijote, lee novelas de aventuras para salir del soporífero aburrimiento en el que vive.

Mientras lee, Mercedes se queda dormida y tiene un sueño que siente como muy real. En él ve que su marido (Francesc Albiol), enamorado de una joven secretaria huérfana (Lola Baldrich), planea envenenarla para separarse de ella. "No existía el divorcio, pero sí el arsénico", bromeaba ayer la actriz.

Así comienza una enrevesada historia que va complicándose poco a poco. Tras el sueño, su marido le anuncia que necesita contratar a una secretaria y que le han hablado de una chica joven, muy lista y aplicada; y que, además, necesita el trabajo porque es huérfana...

Para más inri, entrará en escena un tercer personaje, Norton (Ismael Martínez), el jefe estadounidense de su marido. A pesar del sofoco que esto le produce, la protagonista y él terminan congeniando.

Así las cosas, Mercedes entra en una especie de delirio del que intenta tranquilizarse confirmando con sus criados que sólo se trataba de un sueño.

Tal y como explicaba ayer la protagonista de la obra, podrá verse en la representación un tipo de humor cercano al de Ionesco o al de los hermanos Marx. Además, está el toque añadido por la directora del montaje, Amelia Ochandiano, y la compañía del Teatro de la Danza, que se han encargado de incorporar detalles nuevos como un guiño constante hacia el músico americano Cole Porter, tanto en el uso de sus melodías como en la propia escenografía.

Tras más de año y medio interpretando El caso de la mujer asesinadita, la compañía del Teatro de la Danza llega a Sevilla "en su periplo final", como afirmaba ayer Ordaz.

La obra, que se representará en el teatro Lope de Vega hasta el próximo sábado, ya se ha visto en casi toda la geografía española. "Sólo nos queda Galicia y poco más", decía Ordaz.

Con tanta experiencia acumulada entre las bambalinas, la Mercedes de este montaje se atrevió a dar algunas anotaciones sobre el autor de la obra: "Mihura no era un político, pero sí un intelectual y un artista". Además, afirmó que "encarnar a una heroína escrita por él es un auténtico reto".

También explicó que la obra cuenta con "dos niveles -criados y señores- muy bien tratados y plasmados".

Entre el mundo de los sueños y la realidad, la obra de Mihura es una fotografía de la vida burguesa en la década de los 40 en España a la que se suma una trama enrevesada y la danza aportada por la compañía.

  • 1