Economía

Hungría rectifica y asegura que hablar de quiebra es exagerado

El mensaje de tranquilidad, respaldado por la UE, trata de calmar a los mercados

el 05 jun 2010 / 20:18 h.

El comisario Rehn y la ministra Salgado, ayer en la reunión del G-20 en Corea del Sur.

El nuevo Gobierno de Hungría trató ayer de tranquilizar los ánimos en los mercados internacionales y aseguró que la situación económica del país está estabilizada y no existe el peligro de una bancarrota.

Mihály Varga, presidente de la comisión gubernamental para investigar el estado de la economía nacional, manifestó ante la prensa en Budapest que "la situación está estabilizada". El secretario de Estado agregó que los comentarios de varios políticos de su partido, el conservador Fidesz, sobre una posible bancarrota de Hungría fueron "exagerados" y "desafortunados".

El día anterior, un portavoz del Gobierno húngaro había advertido de que el déficit público del país podría ser mucho más elevado de lo pensado, lo que causó una fuerte bajada de las bolsas europeas y del euro, así como un aumento de la prima de riesgo para la deuda española.

Mientras, otro dirigente del gobernante partido Fidesz comparó la situación de Hungría con la de Grecia, sobre todo en cuanto a la posible manipulación de los datos económicos.

Ante esta situación, el Banco Nacional de Hungría aseguró que la economía del país está en vías de recuperación y pronosticó para 2010 un déficit presupuestario del 4,5% del PIB, mientras que constató una "considerable mejora" en las balanzas de pagos.

En ese sentido, Varga dijo que el plan del Gobierno sigue siendo alcanzar un déficit del 3,8%, tal y como estaba previsto por el anterior Ejecutivo y la Comisión Europea. Sin embargo, para ello "es necesario actuar inmediatamente" y, además, hacer cambios estructurales, agregó el dirigente del Fidesz, quien resaltó que la financiación de la deuda pública húngara no está en peligro.

A esta llamada a la tranquilidad contribuyó ayer el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la Unión Europea, Olli Rehn, quien aseguró que la situación húngara no se puede comparar con la de Grecia y descartó que haya riesgo de impago de la deuda de aquel Estado. "Eso es absolutamente exagerado".

Según muchos analistas húngaros, las palabras de los políticos conservadores sobre la posible bancarrota "eran de uso interno" en medio de la crispación política que sufre el Estado desde hace años.

Varga aseguró que la comisión que dirige había aclarado que "existen grandes diferencias" entre los datos publicados por el Ejecutivo anterior y "la realidad". Fuentes del Gobierno magiar habían advertido en los últimos días de la posibilidad de que el déficit presupuestario suba este año hasta el 7,5% del PIB.

"El Gobierno de (Gordon) Bajnai mintió y no presentó la realidad", enfatizó el secretario de Estado. Habrá que determinar, indicó, "quiénes son los responsables" de que no se publicaran las cifras correctas y tomar las medidas adecuadas.

Hungría fue uno de los países que se vieron más afectados por la crisis financiera de 2008 y en octubre de ese año tuvo que acudir a un préstamo internacional de 20.000 millones de euros del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Unión Europea para salvarse de la bancarrota.

El Gobierno del economista independiente Gordon Bajnai, que gobernó durante un año, hasta abril de 2010, introdujo severas medidas para, así, estabilizar las cuentas públicas. El país recibirá la próxima semana a una delegación del FMI para analizar la situación.

El nuevo primer ministro, Viktor Orbán, había advertido tras la victoria electoral de que renegociará las condiciones del pago de la deuda.

G-20. El G-20 pidió ayer a los países con "desafíos fiscales" que aceleren su consolidación y cuiden al tiempo su crecimiento, en medio de la preocupación por el efecto de la crisis de la deuda en Europa sobre la recuperación global. Los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del G-20 concluyeron ayer su cumbre de Busan (Corea del Sur). Coincidieron en que los ajustes deben hacerse "a la medida las circunstancias nacionales" y aplaudieron las medidas de los gobiernos de España, Grecia y Portugal.

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