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Hungría retrasa la vuelta de los evacuados por el vertido

Ha levantado un dique pero debe reforzarlo con 40.000 kilos de roca.

el 12 oct 2010 / 19:20 h.

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Un anciano moviendo sus objetos personales dañados delante de su casa en Devecser.

La construcción del dique de contención que protegerá a las localidades de Kolontár y Devecser de un eventual segundo vertido terminó ayer con éxito, pero los cientos de habitantes evacuados no podrán volver a sus hogares antes del fin de semana.

"Hasta el fin de semana seguramente no podrán regresar", informó a Efe la portavoz de Protección Civil, Györgyi Tüttös, sobre la suerte de los habitantes de Kolontár, la aldea más afectada por el derrame y que fue evacuada el pasado sábado por el miedo a un segundo vertido.

Las obras del muro de 1.500 metros de longitud concluyeron con éxito, pero todavía queda por reforzar el dique con las 40.000 toneladas de rocas que le darán solidez. El lunes pasado un vertido de un millón de metros cúbicos de "barro rojo" causó la muerte de ocho personas, 150 heridos y dejó tras de sí la catástrofe medioambiental más grave de la historia de Hungría.

Por este motivo, el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, calificó ayer en Pécs (sur de Hungría) como una "catástrofe medioambiental" el vertido y elogió la rápida respuesta de las autoridades locales, mientras que aseguró que la CE apoyará a Hungría en todas las formas posibles. También, el jueves pasado se detectaron grietas en el muro norte de la balsa de retención que causó el desastre, y según el Gobierno, esta pared seguramente se desmoronará causando una segunda riada de lodo tóxico.

Este segundo vertido sucederá tarde o temprano, según el secretario de Estado para el Medio Ambiente, Zoltán Illés, pero apenas se desplazará unos mil metros de la balsa, ya que el barro que quedó en la represa ya no es líquido, sino casi sólido.

Tüttös explicó ayer que las grietas detectadas en el muro norte del dique no han aumentado desde hace varios días, lo que indicaría que ha disminuido el peligro de un nuevo vertido. En cambio, el buen tiempo favoreció que no se expandieran más esas grietas, pero Zsolt Szegfalvi, director local de Greenpeace, alertó ayer que los últimos cinco días de buen tiempo conllevan otro peligro, que el lodo se convierta en polvo tóxico que pueda ser respirado.

"Cuando el polvo llega a superficies húmedas, como las mucosas, puede activarse el muy alto contenido alcaloide de las sustancias, que podría causar problemas para la salud", señaló Szegfalvi. Lo más importante ahora es que se explique bien cómo hay que usar las mascarillas y gafas protectoras, porque "muchos de los que están en la región afectada desde hace una semana no han recibido la suficiente información", agregó el activista.

En Kolontár y Devecser "hemos visto mucha gente que trabaja en las obras de reconstrucción y no usa mascarilla o comen sin lavarse las manos" recalcó. Greenpeace y otras ONG han solicitado al Gobierno que publique datos exactos sobre la contaminación del aire y someta a exámenes médicos a todos los operarios que trabajan en la zona.Por otra parte, Szegfalvi señaló que hasta el momento tampoco se sabe exactamente qué tipos de sustancias venenosas hay en el "barro rojo" que enfangó las calles de las aldeas.

Según sus exámenes es alto el contenido de arsénico, cromo y mercurio, "pero estamos esperando que la Academia de las Ciencias publique sus datos aunque estamos preparados para lo peor", lamentó.

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