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Hungría tardará años en sanear las zonas afectadas por el lodo

El lodo rojo sigue avanzando hacia el río Danubio pese a los trabajos de contención.

el 06 oct 2010 / 18:42 h.

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Un hombre saca lodo rojo de su casa, inundada por el vertido en Devecser, a unos 164 kilómetros al sureste de Budapest.

Cientos de afectados, decenas de hectáreas contaminadas, ríos devastados: el derrame tóxico que ha afectado al suroeste de Hungría se va confirmando como una catástrofe ecológica de enormes dimensiones de la que la naturaleza y la agricultura tardarán años en recuperarse. Una capa de lodo rojo de dos centímetros de espesor, cargada de metales pesados, se extiende por 40 kilómetros cuadrados de humedales y terreno agrícola y sigue avanzando hacia el río Raab, que desemboca en el Danubio.

El secretario de Estado para el Medio Ambiente, Zoltán Illés, calificó lo sucedido de "catástrofe ecológica" y advirtió ya de que habrá que retirar la tierra en la región afectada para que pueda volver a cultivarse, lo que podría llevar al menos un año. Por su parte, el responsable de WWF-Adena en Hungría, Gabor Figeczky, aseguró a Efe que ésta es la "mayor catástrofe ecológica de la historia de Hungría", y que la naturaleza tardará años en recuperarse. La rotura de una balsa de acumulación, propiedad de la empresa fabricante de aluminio MAL Zrt, provocó el derrame de un millón de metros cúbicos de lodos altamente tóxicos, un accidente que guarda cierta relación con el ocurrido en Aznalcóllar (Sevilla) el 25 de abril de 1998, aunque éste seis veces superior.

¿Qué ha ocurrido? En Hungría el derrame ha sido de un millón de metros cúbicos y se ha desparramado un vertido altamente contaminante a través de 40 kilómetros. Hay un grave riesgo para la salud humana si se inhalan los restos de polvo que queden al secarse, dado que sería una sustancia cancerígena, la compañía responsable, MAL Zrt, ha calificado lo sucedido como "catástrofe meteorológica", ya que achaca la rotura de la balsa a las fuertes lluvias -una versión que contradice el Gobierno que habla de error humano-. La prensa local ha informado de que la compañía dispone de un seguro de tan solo 37.000 euros. En el municipio sevillano, la balsa de residuos de pirita se rompió de madrugada provocando un vertido al río Guadiamar de seis millones de metros cúbicos.

¿Cómo afecta la catástrofe al ecosistema? Las autoridades húngaras ya han advertido que habrá que retirar la tierra afectada, cubierta ahora por una capa de dos centímetros de espesor de lodo tóxico, y que esta zona agrícola no podrá ser cultivada en al menos un año. A menos mientras el PH del agua en el río Marcal sea superior a 13, lo que indica un alto grado de alcalinidad muy venenosa. También, la organización ecologista WWE-Adena asegura que en el curso superior de este río "ha muerto toda forma de vida", algo casi igual a lo ocurrido en Aznalcóllar. En la mina andaluza el vertido arrasó completamente la fauna del río. El resultado fue devastador: 4.000 hectáreas cubiertas de loco y 1.500, de agua ácida.

¿Cómo se parará el vertido de la balsa?. De momento, las autoridades húngaras han desplegado un dispositivo de 500 personas, que trabajan en las tareas de limpieza y la construcción de diques. Ayer ya se vertieron toneladas de yeso desde los puentes sobre el Marcal para tratar de contener la ola tóxica que aniquila todo rastro de vida a su paso y evitar que desemboque en el río Raab, afluente del Danubio, que se encuentra a 100 kilómetros.En España se logró levantar un muro de contención en la frontera con el parque de Doñana que evitó que la catástrofe fuera mucho mayor. Pasados varios años, sin que se supiera de quién era la responsabilidad del accidente y después de haber gastado varias administraciones públicas muchos millones de euros, la zona está limpia y sin prácticamente restos de contaminación. En la zona dañada, contaminado indefinidamente, se creó la figura del Corredor Verde la unión de Sierra Morena y Doñana. En esta zona está prohibida la pesca y casa. Aún siguen las actividades de reforestación y conservación y se han construido varios observatorios ornitológicos.

Debido a la experiencia con la que ya cuenta España en este tipo de catástrofes medioambientales, la ministra española de Medio Ambiente, Elena Espinosa, trasladó ayer a su homólogo húngaro su solidaridad y su apoyo por si fuera necesario a la hora de gestionar la catástrofe. También cuenta con experiencia Francia, donde hubo otra catástrofe similar en 2005, Rumanía (2000) y Kosovo (2000).

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