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Identidades inútiles

La idea capital que alimenta al arte es la de la imaginación, asociada además a la inspiración. Picasso, que debía saber del asunto, decía que ésta existe pero te tiene que pillar trabajando. Quizás la máxima tenga grietas por donde se escapa la exactitud igual que a...

el 16 sep 2009 / 01:21 h.

La idea capital que alimenta al arte es la de la imaginación, asociada además a la inspiración. Picasso, que debía saber del asunto, decía que ésta existe pero te tiene que pillar trabajando. Quizás la máxima tenga grietas por donde se escapa la exactitud igual que a las acequias el agua. Los andaluces asumimos como parte de la identidad que gozamos de imaginación, y trabajamos tanto como los demás -cuando tenemos trabajo-, pero rara vez la ligamos a la utilidad. Por eso entablamos debates como el de la legitimidad de José Antonio Griñán para acceder a la presidencia del Gobierno de la Junta de Andalucía, que la tenga o no -eso es cuestión de criterios subjetivos-, la ocupará la próxima semana, así que tiene poca utilidad discutirla. Pero encima suma un par de añadidos para quienes la rebaten a cuenta de intereses particulares. Uno sobre la legitimidad de promoverlo cuando los antecedentes señalan que fue el camino utilizado por los de la misma cuerda en comunidades autónomas como la valenciana, cuando el legado de poderes de Zaplana a Camps. La otra es más simple, consiste en impulsar en los respectivos parlamentos que avale esa discutida legitimidad y, así, queda asegurada la imposibilidad de repetir la operación. El ideal para todas las leyes es que sean el aval de lo legitimo, pero entonces no sería necesario dialogar, discutir ni consensuar nada porque todos tendríamos los mismos pensamientos, asumiríamos igual moralidad y gozaríamos de esa fe que pretende imponerse por talones a quienes no comulgan con ella.

La realidad, afortunadamente, es otra y se da igual en Hawai, que viene al caso porque no hace muchos años su legalidad permitía que los ricos robasen a los pobres y sancionaba que los pobres atentasen contra los detentadores de la riqueza, que podrían ser las acciones legítimas. Quizás en otro momento más plácido y aburrido, ese debate tendría sentido, pero en este de crisis económica y psicológica da la misma sensación que provoca este dichoso artículo, que el autor trabaja como requería Picasso, pero no encuentra inspiración para abordar los auténticos agobios de la sociedad andaluza.

Periodista

daditrevi@hotmail.com

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