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Científicos sevillanos de la Olavide descubren el gen 'culpable' de la obesidad

El estudio, realizado en colaboración con las universidades de Toronto y Chicago, abre nuevas vías para nuevas terapias para combatir esta enfermedad.

el 13 mar 2014 / 12:49 h.

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obesidad-sevilla               Comer saludablemente, hacer ejercicio y no dejarse en exceso. Mandamientos todos que forman parte de la lucha contra la obesidad, enfermedad que padecen uno de cada cinco sevillanos. Para ser más concretos, el 18%. En ese pulso, que no sólo es cuestión de kilos –la obesidad es foco de otras patologías como diabetes, afecciones cardiacas e incluso varios tipos de cáncer–, vale, cómo no, el esfuerzo de la persona por mejorar en su salud, pero también entra la herencia recibida. Es decir, el comportamiento de los genes. En ese campo, científicos sevillanos del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo, en colaboración con investigadores de las universidades de Toronto y Chicago, han contribuido en detectar al nuevo gen culpable del desarrollo de la obesidad. Y es nuevo porque hasta ahora se había fijado la creencia, extendida por unos 2.000 artículos científicos, de que las causas genéticas procedían del gen FTO, acrónimo de Fat mass and Obesity Associated protein (proteína asociada con obesidad y masa grasa). Pero él no era el verdadero responsable. Los investigadores detectaron que aquellos elementos asociados a la obesidad dentro de FTO interactúan con otro gen, denominado iroquios 3 o IRX3, que participa en la formación del sistema nervioso, el corazón y los riñones, y es clave en el proceso. El trabajo, que ha salido recientemente publicado en la prestigiosa revista Nature, señala en ese sentido que la actividad de este gen en el hipotálamo es la que está asociada a la obesidad y a la diabetes. Pruebas con ratones, realizadas en la Universidad de Toronto por el equipo dirigido por Chi Chung Hui, desvelan que la eliminación del gen generan animales un 30% más delgados y resistentes a dietas con un alto contenido en grasa. Los buenos resultados en roedores solo dibuja el camino, ya que todavía queda dar con la tecla para su aplicación en humanos, como pone sobreaviso José Luis Gómez Skármeta, investigador del Centro Andaluz de Biología de Desarrollo (CABI), dependiente de la Universidad Pablo de Olavide y el CSIC. De este centro partió la base de la investigación. «En nuestros estudios, utilizando múltiples técnicas genómicas, demostramos que las mutaciones ligadas a obesidad localizadas en FTO afectan a interruptores que controlan la expresión del gen vecino IRX3 en el cerebro, un vecino que además se encuentra a bastante distancia en el cromosoma», recalca. De ese trabajo se hizo eco Marcelo Noriega, de la Universidad de Chicago, autor del estudio y quien ha servido de enlace entre los trabajos previos del centro sevillano y las pruebas en roedores de Torronto. Ahora, el trabajo es otro. Primero, porque toca una labor más exhaustivo para «estudiar el gen en cuestión y averiguar sus funciones» y después, ver «qué interruptor se está activando» para la variación de estos genes. Un trabajo que, de momento, requerirá más años de trabajo. Pero, al menos, ya está localizado el gen de la obesidad.

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