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Ilusión y desilusión

el 29 oct 2012 / 11:19 h.

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Son los dos extremos que existen en un estado de ánimo. Ambos se producen por situaciones de euforia o desaliento después de un acontecimiento. Y el fútbol, como cualquier ámbito de la vida, está dentro de su órbita. El Betis vivió ilusionadamente su victoria y clasificación en zona europea tras ganar al Valencia (1-0) el sábado, y el Sevilla conoció el revés de la moneda al perder en Zaragoza (2-1) y salir de la zona soñada. La ilusión y la desilusión de la jornada del fútbol sevillano.

Al Real Betis le sirvió un gol tempranero de Salva Sevilla para ganar al Valencia. Sin Beñat pero con sus argumentos, que Mel eleva a definitivos tarde tras tarde sea cual sea su rival, sigue sumando y alentando la moral de los estamentos verdiblancos, equipo y afición. El Betis actual, el equipo que juega al fútbol me refiero, parece estar inmune de cualquier polémica exógena. Le importa un bledo la judicialización, los dimes y diretes respecto a los dirigentes, las acciones de Lopera y el desempeño de Bosch y cuanto sea ajeno al juego.

Mel ha sabido sacar al equipo del desempeño del club y con los mimbres que le han dado ha hecho un equipo sólido, que sabe leer bien los partidos y sacar provecho de cualquier ocasión para sumar puntos. Está arriba y todo indica que, aunque estemos en el primer cuarto de la Liga, será un año más de anticiclones que de borrascas. Es aún pronto pero la senda que ha cogido indica que es la buena.

El Sevilla de Zaragoza, por otra parte, es una muestra de la indefinición del equipo de Míchel. Sus múltiples caras ofrecidas nos llevan a esta conclusión. No se parece en nada a aquel ilusionante que jugó ante Real Madrid y FC Barcelona. Ni siquiera al de Vallecas o Riazor. Decía Míchel que no estaba descontento en la sala de prensa. Quizás por el juego y dominio. Ahora bien, y esto lo sabe Míchel mejor que nadie por su experiencia, un equipo que regala dos goles –fallos gordos de Medel y Botía– y falla cuatro ocasiones clarísimas ante el portero rival –Negredo, Babá en dos ocasiones y Manu del Moral–, casi siempre termina perdiendo. El fútbol no se mide como el boxeo, a los puntos. No puntúa el dominio ni el juego. Sólo contabiliza el mayor número de goles y no se dice si se regalaron o fallaron. El Sevilla FC de este primer cuarto de temporada está dando demasiadas facilidades en partidos que nunca debieron escapársele. El de La Romareda ante el Real Zaragoza es uno de ellos.

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