Cultura

Ilustre Dani Martín

El madrileño encandila a un auditorio Rocío Jurado rebosante, pese a las alertas de lluvía, haciendo un repaso tanto de sus nuevas canciones en solitario como de las más antiguas.

el 28 sep 2014 / 09:15 h.

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600_Imagen DaniMartin0006 Por Álvaro Parra Todo un lustro ha pasado ya desde que Dani Martín se quedó sin su canto del loco. Rotundo e incuestionable fue el éxito que cosecharon, sustentándose éste en hits de corte pop que se introducían con una facilidad pasmosa en el subconsciente de los oyentes gracias a unos ritmos obscenamente pegadizos. Eran los mejores en lo suyo, en algo tan fácil de denostar cómo difícil de llevar a cabo, posicionándose rápidamente a la cabeza de toda una generación, la banda sonora de millones de vidas. Pero pasados unos años, al igual que los integrantes del grupo, esa generación también creció, y lo que antes era un binomio perfecto formado por banda y público, ahora no terminaba de hacer conexión. Así empezó para el cantante una carrera en solitario en la que debía fundamentar el peso de la canción en la faceta compositiva. Ya no era suficiente la voz de chico macarra y las melodías contagiosas, había que demostrar que no necesitaba vivir del rédito antes cosechado, sin duda una ardua tarea. Pero en menos de un año editó Pequeño, un disco con hechuras de música de autor, en el que recordaba a su difunta hermana, fallecida el año anterior. Se extrajeron del mismo varios singles que tuvieron muy buena acogida, y la posterior gira fue un rotundo éxito. De nuevo Dani Martín había encontrado su lugar en la música, y se le veía incluso más cómodo que antes. Y ahora, pasado el lustro, el cantante ha aterrizado en Sevilla para presentar su nuevo disco, de título homónimo. Con buenas sensaciones se presentaba el día, aunque por desgracia haría aparición la siempre impertinente meteorología. Alerta amarilla en una ciudad poco acostumbrada a ella y un auditorio Rocio Jurado que dejaba al público totalmente desprovisto de protección. Pese a ello, se rozó el lleno absoluto, demostrando una vez más la capacidad de respuesta de los fans del cantante. Minutos después de las 22 horas, emergió un enérgico Dani Martin al escenario. Su actitud en todo momento fue arrebatadora, demostrando que es un frontman que sabe cómo entusiasmar a sus ya de por sí alterados seguidores. Guiños, sonrisas a las adolescentes de primeras filas, frases pillas, cambios de vestuario, de decorado, gafas al aire, zapatillas con aires de proyectil… Todo valía para crear dinamismo incluso en los momentos en que la música requería más mesura, pecando a veces de histrionismo, pero siempre entretenido. En la faceta musical, destacar a una banda de acompañamiento muy profesional, que sonó a la perfección, y que se incorporó a los momentos de júbilo de su líder realizando divertidas coreografías. Mención especial a la elección del repertorio que, además de formar una cuantía bastante generosa (sobrepasó las 20 canciones), hizo hincapié en su carrera de solista, pero sin olvidar los clásicos de su antigua banda. Destacando entre estas últimas el desenfreno de Eres tonto, el canto al amor de La suerte de mi vida y el acompañamiento de violín de Mi lamento. Por lo que podríamos decir que, al menos en directo, Dani Martín en absoluto vive del rédito. Y fue algo que agradeció, y mucho, el público allí congregado. Al finalizar los 120 minutos de actuación, derrochando la misma vitalidad con la que aterrizó en el escenario, se despidió de aquellos que siguen creciendo año tras año junto a él. Y que sigan juntos por muchos lustros más.

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