Jóvenes al día

Imprudencias que detienen vidas y destrozan sueños

Pese a la reducción de la siniestralidad juvenil en las carreteras –gracias en parte a las campañas de prevención–, cada año fallecen en nuestro país más de 1.500 jóvenes al volante.

el 27 abr 2014 / 08:00 h.

Rocío Torralba es trasladada en ambulancia al Hopistal Virgen del Rocío, donde acude a rehabilitación cada día. / Pepo Herrera Rocío Torralba es trasladada en ambulancia al Hopistal Virgen del Rocío, donde acude a rehabilitación cada día. / Pepo Herrera Rocío Torralba tiene 28 años y es administrativa. En la actualidad está de baja laboral. Cada día una ambulancia la lleva desde su casa hasta el Hospital Virgen del Rocío, donde realiza rehabilitación para tratar de recuperarse de las secuelas que padece desde hace casi 11 meses. El 1 de junio de 2013, Rocío salió despedida de la moto en la que viajaba como paquete junto a su novio. Rodó por un terraplén durante segundos interminables que le cambiaron la vida. Era un caluroso sábado de verano, Rocío y su pareja iban de ruta en una moto de 125 cc. Comenta que su novio perdió el control de la moto en una curva y terminaron cayendo por un talud. «Guardo recuerdos horribles de ese momento», dice aún estremecida. «Caí de lado, incorporé la cabeza y vi mis piernas. No podía moverme y sólo pude gritar», relata. «Esto no me está ocurriendo a mí», se repetía una y otra vez para sí misma. No pudo incorporarse porque el dolor era horrible. Sus piernas estaban llenas de bultos –de las fracturas–, dice haber tenido la sensación de que eran de goma. Su novio –que salió ileso– subió a la carretera a pedir ayuda, acudió una ambulancia y determinaron que un helicóptero acudiera al lugar para trasladarla al hospital. Sospechaban que podría tener lesión medular. Estuvo en la UCI hasta que la operaron. «Fractura de fémur izquierdo y polifracturas en tibias y peronés», ese fue el diagnóstico. Su pierna izquierda sufrió la peor parte, le afectó a nervios. Estuvo más de un mes y medio sin moverla. «Llegué a pensar que jamás volvería a caminar», asegura. Permaneció ingresada 13 días y encamada durante dos meses, sin poder salir de casa. «Estaba muy mal psicológicamente», resalta. Rocío ha tenido que recibir ayuda psicológica que la ayudara a superar el accidente y la etapa posterior de recuperación, no menos difícil. Rocío ha sufrido dos operaciones y aún está pendiente de la tercera. La ayuda de su familia y amigos ha sido fundamental, aunque comenta que su recuperación está siendo larga y la gente inevitablemente se termina desvinculando de su situación. Comenta que desde la UVAT –Unidad de Atención a Víctimas de accidentes de Tráfico–, le han ayudado mucho. Se trata de un servicio dependiente de la de la DGT –Dirección General de Tráfico– ubicado en las Jefaturas Provinciales de Tráfico donde proporcionan información y atención a víctimas de accidentes de tráfico para facilitar el acceso de éstas a los recursos existentes. Rocío cree que su accidente podría haberse evitado. El exceso de velocidad fue la causa principal, aunque a la vez plantea que la curva no estaba demasiado bien señalizada. El accidente ha cambiado su vida, no puede trabajar desde entonces. No sabe qué pasará, pero tiene nuevos planes para su vida, «quiero terminar mis estudios de Bellas Artes que dejé aparcados y mi ilusión es montar una compañía de zarzuela». Rocío es conductora desde hace ocho años, estaba sacándose el carnet de moto cuando tuvo el accidente. Dice que al volante toda seguridad es poca, «ya no sólo por ti, sino por todo el que pueda ir contigo». LA MUERTE DE UN HIJO. Carlos Ruiz nunca podrá olvidar una fecha: 28 de diciembre 2013, una hora: las 20:05 y un lugar: la carretera A-357 Campillos-Málaga. «Mi hijo Carlitos venía a Ronda desde Málaga con sus dos hermanas, donde habían ido a reunirse con su abuela y sus primos. Me llamó mi suegro diciendo que los niños habían tenido un accidente y nos desplazamos su madre y yo al lugar del siniestro donde nos comunicó la Guardia Civil que nuestro hijo había fallecido». Dice Carlos que desde ese momento viven otra vida: «Nos falta algo muy importante, lo más importante, nuestro hijo Carlitos». Comenta que la vida se hace muy dura porque es algo que pasa de pronto y sin sentido. «La tristeza, la añoranza y el dolor hacen que tu vida cambie radicalmente, se pierde la ilusión por todo». Expone que su hijo era muy buena persona, su sonrisa se les ha quedado grabada en sus mentes y corazones. Carlos Ruiz hijo hubiese cumplido 25 años el pasado 12 de abril. El destino, la fatalidad o la imprudencia de un conductor hicieron que no fuera así. Un coche que circulaba en sentido contrario al vehículo de su hijo chocó contra ellos a una velocidad mínima de 179 kilómetros por hora. Su hijo transitaba a 81. La velocidad máxima permitida en esta carretera es de 90. El conductor del otro vehículo implicado no tenía seguro desde hacía meses, ruedas excesivamente gastadas y no había pasado la ITV del automóvil. Carlos cree que «las campañas no son lo suficientemente efectivas y que debería haber muchos más controles de seguridad en carretera». «Podemos ver cada día que la gente comete imprudencias al volante, mi hijo era un conductor ejemplar, pero no se puede evitar que un conductor comenta la imprudencia de circular a 180 kilómetros por hora». No deja de repetirse que la muerte de su hijo podría haberse evitado. También lamenta que el estado de algunas carreteras no sea compatible con la seguridad y destaca la red de carreteras de la Serranía de Ronda como una de las peores de Andalucía. Tras el accidente, Carlos decidió hacerse representante de Stop Accidentes en Málaga. Se sintió en deuda con la asociación por el enorme cariño y apoyo recibido. Quiere que se cambien leyes que cree que son injustas y poder ayudar a personas que se encuentren en su misma situación. «La justicia va muy lenta y necesitamos una mayor ayuda porque somos víctimas». No entiende que citen a declarar al conductor del otro vehículo meses después de tener el atestado definitivo. «Pido a jueces y fiscales que además de ejercer su profesionalidad piensen un poco en las familias de las víctimas con el corazón en la mano». VELANDO POR LA SEGURIDAD. Para el sargento Ramírez, de la Guardia Civil de Tráfico, las causas más comunes que se esconden tras los accidentes de tráfico son las distracciones al volante y sobre todo su combinación con la velocidad. «Las distracciones son en gran medida las que provocan los accidentes de tráfico hoy en día». El art. 18 del Reglamento General de Circulación lo dice: prohíbe el uso de móviles, auriculares, monitores de televisión o reproductores de DVD. «El conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, que garanticen su propia seguridad, la del resto de los ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía». Según Ramírez, «quizá no son los jóvenes los que sufren más accidentes de tráfico, sino que son los que conducen más, los que más circulan». Plantea que cada vez se conciencian más respecto a seguridad vial, aunque es cierto son éstos los que más circulan bajo los efectos del alcohol y de las drogas. «En la actualidad la gente está más concienciada que hace una o dos décadas sobre circular bajo los efectos del alcohol», expone. El sargento indica que se han introducido cambios en la Ley de Seguridad Vial con el fin de adaptarse a la realidad actual. Conducir bajo los efectos de alcohol y drogas saldrá más caro, podrá restringir el tráfico por razones medioambientales, nuevos límites posibles de velocidad, prohibidos los detectores de radar, casco para circular en bici en ciudad a los menores de 16 años, posibilidad de inmovilizar el coche si el niño no dispone de un sistema de retención adecuado, etc. La multa por conducir con drogas será de 1.000 euros, lo mismo que los reincidentes de alcohol o los que dupliquen la tasa máxima permitida. Considera que las campañas de prevención de accidentes de tráfico son efectivas pero destaca que son, sobre todo, necesarias. «La gente tiene que estar concienciada de que hay cosas que al volante no se pueden hacer para evitar accidentes». La mayor siniestralidad en las carreteras se corresponden con operaciones salida, operaciones retorno y fines de semana. «Es cuando la circulación es muy superior», asegura este agente de la Guardia Civil que también apunta a que «las condiciones meteorológicas influyen mucho». Ramírez indica que antes se detectaban muchos casos de personas que conducían sin permiso de conducción, ahora descubren a personas que carecen de puntos y por tanto no pueden conducir. No obstante, para Ramírez la red de carreteras debería estar en constante mejora: «Cuanto más se mejoren mayor seguridad». CUESTIÓN DE EDUCACIÓN. En la actualidad no existen asignaturas en la Educación obligatoria que aborden la educación vial, aunque hay varias iniciativas en el terreno educativo este ámbito. Desde la DGT se llevan a cabo programas de Educación Vial en colaboración con la Consejería de Educación. Se trata del Programa MIRA que tiene por objetivo ofrecer el material de apoyo para el desarrollo de la Educación Vial en los Centros Educativos de Andalucía. Con estos materiales, los alumnos descubren la importancia de conocer determinadas medidas de defensa y seguridad, que les protejan de los peligros derivados del uso de las vías públicas bien como peatones o como usuarios de los medios de transporte. La participación para el curso 2012-2013 se cifró en 137.533 alumnos y 10.004 profesores, pertenecientes a 683 centros educativos. De la misma manera, el IAJ –Instituto Andaluz de la Juventud– participa en la educación de jóvenes en salud vial. Unos 700 jóvenes andaluces podrán participar este año en los 17 cursos que impartirá para la formación de mediadores, en el marco del programa Forma Joven, una estrategia de promoción de hábitos de vida saludables. Forma Joven otorga un papel activo y central al joven, de ahí la necesidad de ofrecerles herramientas para que puedan dar respuestas a distintas problemáticas que se les puede plantear como accidentes de tráfico y consumo de sustancias. También Autopista a la Vida es un proyecto de prevención de accidentes de tráfico diseñado y gestionado por Cruz Roja Juventud en Andalucía, que pretende sensibilizar y concienciar de los importantes riesgos de una conducción no responsable en relación con el consumo de alcohol y otras drogas. Se trata de un programa subvencionado por el IAJ que se inició en 2009, y que a lo largo de estos años han atendido a más de 26.000 jóvenes a través de 600 voluntarios. El proyecto abarca su intervención mediante dos vías. Por un lado intervenciones socioeducativas de información y sensibilización en centros educativos, asociaciones, autoescuelas y universidades. Y por otro, a través de acciones de concienciación e impacto en la vía pública, desplegando un equipo de voluntarios y un dispositivo material en lugares habituales de ocio juvenil: botellódromos, plazas, pubs, fiestas, ferias, etc. Durante este curso se desarrolla su quinta edición, durante la que se prevé trabajar con más de 4.500 jóvenes andaluces.

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