Caza 56 aves con trampas prohibidas en Los Palacios

Una patrulla del Seprona de Lebrija se encontraba realizando su labor de prevención cuando observó a lo lejos a un individuo que se encontraba agazapado entre la maleza.

el 28 oct 2013 / 09:57 h.

La Guardia Civil ha imputado a un hombre, identificado como  J.R.R., que fue sorprendido 'in fraganti' tras cazar 56 aves  insectívoras con trampas prohibidas en un paraje de la localidad  sevillana de Los Palacios y Villafranca con el objetivo de venderlas  posteriormente, según ha informado el Instituto Armado en un  comunicado de prensa. ARTES-ILEGALES-Y-UTILESUna patrulla del Seprona de Lebrija se encontraba realizando su  labor de prevención cuando observó a lo lejos a un individuo que se  encontraba agazapado entre la maleza, por lo que los agentes  sospecharon que estuviese cometiendo algún tipo ilegalidad. Tras ello, los agentes pudieron apreciar con claridad que esta  persona estaba recogiendo aves insectívoras, por lo que se  aproximaron al lugar donde se encontraba y vieron que, efectivamente,  había recogido gran cantidad de pequeñas aves, muchas de las cuales  había desplumado. Estas aves habían sido cazadas mediante perchas conocidas como  trampas o costillas metálicas. Además, los agentes apreciaron el  sonido de cantos de aves que emitía un aparato eléctrico, usado como  reclamo para atraerlas al lugar donde estaban colocadas las trampas. La Guardia Civil detectó también gran cantidad de plumas en un  lugar cercano, conocido como 'peladero', y también las trampas  metálicas que el sospechoso estaba colocando para cazar más aves, así  como bolsas de plástico, de cierre hermético, en las que el  sospechoso introducía, de 12 en 12 unidades, las aves ya peladas  supuestamente para su posterior comercialización. Por todo esto, los agentes identificaron a este individuo, quien  tenía las manos completamente manchadas con la sangre y las plumas de  los pajarillos, por lo que le imputaron un delito contra la flora y  fauna silvestre. Finalmente, los agentes intervinieron un total de 108 trampas  metálicas, la mayoría ya montadas, y dos reproductores eléctricos de  canto de aves insectívoras, además de las aves muertas, la mayoría  peladas.

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