domingo, 16 diciembre 2018
08:49
, última actualización

‘In memoriam’ de un alcalde que pervive en las vetas del Cerro del Hierro

San Nicolás decreta tres días de luto oficial por el fallecimiento de su regidor, Curro Rodríguez

\ EL CORREO Curro Rodríguez, alcalde de San Nicolás del Puerto fallecido el pasado jueves. San Nicolás del Puerto tributó ayer un último adiós al que ha sido su regidor durante los últimos años, el socialista Francisco Rodríguez Galán, de 55 años, fallecido el pasado jueves de forma repentina. Vecinos, familiares, amigos y cúpula directiva del PSOE sevillano, representada por la Secretaria General Verónica Pérez, se dieron cita en este pequeño pueblo de la Sierra Norte para acudir al sepelio de Curro, como era conocido el malogrado alcalde marucho. El funeral se inició en el Cerro del Hierro, pedanía de San Nicolás que no supera el centenar de habitantes y que está ubicada en el antiguo poblado minero contiguo a este monumento natural. Rodríguez, vecino del poblado, recibió el homenaje de su pueblo en la Plaza del Minero. Licenciado en Historia y Antropología, el fallecido, guardaba una íntima relación con la explotación minera: hijo de minero, vecino de esta pedanía de tradición minera y actualmente en pleno proceso de realización de tesis doctoral sobre la minería en el Cerro del Hierro. «Hemos sido vecinos desde pequeños, compañeros de partido y de fatigas en el Ayuntamiento, pero sobre todo amigos», expresó emocionado el Concejal de Urbanismo y Secretario General del PSOE de San Nicolás, Justo Zahinos. «Curro es un hombre entrañable, con gran pasión por ayudar y con una gran capacidad de hacer gestión y ayudar a todo el mundo», añadió Justo. Del Cerro del Hierro el féretro pasó a la Iglesia de San Sebastián, en San Nicolás, donde recibió sepultura una vez finalizada esa emotiva despedida de Curro con su tierra madre. Alcalde desde 1999, Presidente del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla y extraordinario amante de los minerales, las plantas y la meteorología. Cada día recogía datos de una estación meteorológica y los trasladaba a la Aemet, de forma altruista. Enamorado de la astronomía, de la que disfrutaba contemplando desde su telescopio el paisaje estelar que se disfruta en la sierra. Y con pasión por la espeleología: «de jóvenes entramos en una cueva, el fue muy valiente, como buen hijo de minero y se metió hasta dentro. Salió tan lleno de polvo que no lo conocíamos». Entre sollozos de emoción, últimas palabras de su gran amigo Justo. Pérdida irreparable, para San Nicolás, La Sierra Norte y el Cerro del Hierro. Curro deja esposa e hijo, Antonia y Francisco, y un legado de gestión local.

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