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Indagan si el anciano atropellado en Las Vegas fue golpeado con un palo

La Policía Nacional investiga si el hombre que falleció ayer en la calle Arquitecto José Galnares del Polígono Sur pudo haber sido golpeado con un palo y después atropellado, aunque las versiones sobre el oscuro suceso son muy dispares.

el 15 sep 2009 / 23:46 h.

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La Policía Nacional investiga si el hombre que falleció ayer en la calle Arquitecto José Galnares del Polígono Sur pudo haber sido golpeado con un palo y después atropellado, aunque las versiones sobre el oscuro suceso son muy dispares. El hombre era el padre de una joven de 15 años que estaba embarazada cuando fue asesinada hace diez años por su novio, que luego se suicidó.

El hombre, identificado como M.G.M., de 75 años, fue encontrado sobre las tres y media de la tarde del domingo en plena calle, con un palo clavado en la cabeza, y ya había fallecido cuando llegó el 061 para intentar ayudarlo. Varios testimonios decían que había sido atropellado y que el vehículo se había dado a la fuga, pero las versiones no coincidían: mientras unos aseguraban que había sido arrollado por un coche, otros hablaban de una moto -incluso de un quad, de cuatro ruedas, ocupado por dos personas- y también hubo quien aseguró que se había caído cuando él mismo circulaba en un ciclomotor.

Algunos vecinos del barrio ahondaban ayer en que el hombre, que se dedicaba a vender bocadillos y otros productos en los mercadillos de la ciudad, andaba siempre ayudándose con un palo que utilizaba como bastón. Eso podría reforzar la teoría de que se golpeó él mismo por accidente al caerse de un vehículo o ser arrollado, tanto si fue un atropello intencionado como si fue un accidente.

En todo caso, las lesiones que presentaba en la cabeza tendrán que ser analizadas ahora por el grupo de Homicidios de la Policía para formarse una opinión sobre lo ocurrido. Los investigadores están a la espera de la autopsia y de los análisis que se practiquen en varias pruebas que la Policía Científica recogió del lugar de los hechos, según informaron ayer fuentes policiales.

Entretanto, el presidente de la asociación de vecinos del barrio Martínez Montañés, Rafael Pertegal, explicó que el fallecido no era un hombre que "buscara problemas". Pertegal se hizo eco de las dudas de los vecinos sobre que pudiera haber sido agredido, ya que no tenía un carácter conflictivo ni estaba metido en asuntos oscuros, según los residentes en el barrio.

Pertegal señaló que el hombre sí tenía familiares con problemas de adicción, pero "nunca se le había visto pelearse con nadie" ni se le conocía otra actividad que la de la venta ambulante, descartando así que estuviese implicado en redes de venta de droga. El anciano había sido operado de la garganta y sufría una cierta tartamudez por la que lo conocían los vecinos, según dijeron éstos.

Lo que sí destacó Pertegal es que el fallecido era el padre de una menor de 15 años que fue asesinada por su pareja en noviembre de 1999, cuando estaba embarazada de cuatro meses, precisamente en la calle en la que ahora ha fallecido su padre.

La joven, Yésica G.M., fue brutalmente golpeada por su novio, Francisco Javier Oliva, de 24 años, con una plancha que le destrozó la cabeza. El joven, con el que vivía y del que estaba embarazada de cuatro meses, trató de acuchillarla, también en la cabeza, y de cortarle el cuello, pero al no lograrlo la golpeó hasta que la mató, y luego él se tiró por el balcón desde un séptimo piso, lo que provocó una enorme conmoción en el barrio.

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