Deportes

Indignación con los cánticos del Calderón, que podrían quedar impunes

El árbitro no reflejó en el acta las alusiones al fallecido Antonio Puerta. Antiviolencia sólo tomaría cartas en el asunto si el coordinador de seguridad del estadio recoge lo ocurrido en su informe. 

el 03 oct 2011 / 20:41 h.

Una pancarta reciente que habla por sí sola.

El partido del Vicente Calderón deja una amarga resaca por cuestiones ajenas al deporte que, como no podía ser de otra forma, han causado una enorme indignación. Los cánticos de un grupo de aficionados colchoneros contra Antonio Puerta han dolido y mucho, especialmente en el sevillismo, hasta el punto de que las críticas se suceden sin parar. El problema es que esos cánticos no son nuevos y por ahora nadie toma medidas contra ellos.

Undiano Mallenco, árbitro del encuentro, no recogió en el acta lo ocurrido, como es su obligación. En otras ocasiones, los árbitros sí dieron fe de este tipo de incidentes. Gracias a ello hubo sanciones. Otra cosa es que se castigue al verdadero culpable -el que insulta- o al que acoge a éste en su estadio -los clubes-.

El protocolo de actuaciones contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el fútbol, recogido por el Comité Superior de Deportes (CSD), hace referencia, dentro del apartado ‘Medidas de prevención y de protección de la integridad física y moral', al papel del árbitro:

"La Federación Española impartirá las siguientes directrices: a) Se instruirá a los árbitros para que las actas reflejen, de forma específica, todo tipo de ofensas o incidentes racistas en que tomen parte tanto los participantes como el público. b) La paralización o interrupción momentánea de los partidos donde se produzcan conductas racistas, xenófobas o intolerantes -tanto de obra como de palabra- será una facultad reservada a los árbitros".

Lo del domingo no fue un caso de racismo; sí de ataque a la integridad moral.

Según el CSD, el colegiado tiene la potestad de interrumpir un partido. En el supuesto de que hiciera uso de ella, tendría que instar al club organizador a que transmita por megafonía y videomarcadores mensajes que condenen ese tipo de conductas e insten a los asistentes a tener ser respetuosos.

Undiano Mallenco, al que acompañaban sus dos asistentes y el cuarto árbitro, no hizo nada de eso. Ni siquiera, como se ha explicado anteriormente, reflejó los cánticos en el acta.

PENDIENTES DEL COORDINADOR DE SEGURIDAD. Ahora, habrá que esperar a ver si el coordinador de seguridad del Vicente Calderón ha reflejado el incidente en su informe. De ser así, la Comisión Nacional contra la Violencia en los Espectáculos Deportivos tomaría cartas en el asunto. En caso contrario, lo ocurrido quedaría sin castigo, pese a la gravedad y repercusión que está teniendo.

Por desgracia, ni es la primera vez que se escuchan ese tipo de cánticos ni son exclusivos del Calderón. Todos los estadios han sido escenarios de hechos similares con otros protagonistas. El problema es que los verdaderos responsables rara vez son castigados y, además, no se aplica el mismo criterio siempre.

EL CASO UJFALUSI. Buen ejemplo de ello es lo ocurrido la pasada campaña en el Sánchez Pizjuán, concretamente en octubre. El Sevilla fue multado, a raíz del acta del colegiado Estrada Fernández, con 602 euros por los gritos de "asesino" que algunos aficionados dirigieron a Ujfalusi, entonces futbolista del Atlético de Madrid. Ese día, el árbitro sí reflejó los insultos procedentes de la grada y el Comité de Competición aplicó el artículo 110 de su Código Disciplinario para castigar los cánticos contra el jugador checo, que consideró "leves".

Los aficionados que tienen ese tipo de comportamiento sólo son castigados previa denuncia de la Policía a la Comisión Antiviolencia. El pasado mes de febrero, ésta acordó proponer una multa de 4.000 euros y prohibición de acceso a los recintos deportivos por un periodo de un año a un espectador del estadio Reyno de Navarra por proferir insultos ("judío cabrón" y "Aouate, judío, muérete") al portero del Mallorca.

Los cánticos contra Puerta están en boca de todo el mundo. ¿Se tomarán medidas contra sus autores? Apuesten.

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